¡No te vayas nunca!

¡No te vayas nunca!
SAN LORENZO 3 - ATL.TUCUMAN 1: Bergessio, siempre con la valija armada, resolvió un duelo complicado. Sin él, no habrá dientes para sostener el cuchillo.
Cuando los pro y los contra definen cabeza a cabeza, desequilibra el resultado. Ahí la buena noticia para San Lorenzo. Pero cuando dentro de los pro se incluyen tres individualidades, las noticias no son tan buenas. Y si una de esas individualidades es capaz de bancarse solito todo el ataque, las noticias son malas para el equipo. Porque a la línea bielsista de Simeone no le cabe lo de la inspiración, no existe dejar detalles sin resolver, permitir que el futbolista piense por las de él y dar un par de instrucciones precisas por tiempo y nada más. En este contexto, en el que los jugadores son piezas en un tablero, Bergessio es el Rey. Así que entre las buenas y malas noticias que dejó el debut, San Lorenzo tiene que pedir un deseo: que Bergessio no se vaya nunca.

No hay uno igual ni uno parecido para hacer lo que él hace. Se faja con los centrales y con los laterales como si fueran de papel. Choca, pelea. Y jamás tendrá problemas cuando su mujer le haga un planteo por alguna marca que aparezca en su cuerpo. Siempre podrá decirle: "Mi amor, es culpa de los defensores...". Ayer peleó hasta con el arquero. Vivo, saltó con él, pero lo mandó al piso con el brazo extendido. Un árbitro ciego le permitió empujarla al arco vacío segundos después. Lo de Bergessio fue lo más parecido a tirar el centro y cabecear. Con él en la cancha, esa imagen deja de ser una figura. Figura es él. Por el gol, por la asistencia a Menseguez, por la pelea, por las corridas...

Si hoy Alejandro Gómez es el acompañante de Bergessio, Simeone necesitará sentarlo un rato largo y explicarle cómo se juega al fútbol, porque a la pelota juega cualquiera. Y al Papu le puede explicar porque tiene condiciones. Lo de Bianchi ya es más complicado. Ya son varios los partidos en los que muestra que no tiene nivel de Primera. Fue el hombre que los de Atlético Tucumán dejaron libre para que saliera. Así y todo, desde sus pies, la pelota nunca fue para un compañero. ¿O había alguno en la platea?

A estas contra de jugadores hay que sumarle la estrategia. San Lorenzo jugó con cuatro jugadores de ataque cuando no ganaba y con uno y medio cuando ganaba. Papu y Rivero, que formaban línea de tres a los costados de Menseguez y por detrás de Bergessio, se iban a los costados de Leiva y Chaco (o Juárez, mucho mejor) al conseguir la ventaja. Y así, después del 2-1, no volvió a generar una jugada de gol hasta la patriada de Pintos, quien se ganó el "uruguayo, uruguayo" por juego, ganas y ambición.

El tercer destacado fue Migliore, quien evitó el empate (sin contar los favores arbitrales) y, tal vez, la derrota. Arquero de equipo grande, apareció las tres veces que el equipo lo necesitó, al revés de su colega, que no se presentó en el NG.

A partir de buenas individualidades, claro, es más fácil hacer un conjunto. Pero que Simeone, Tinelli y los hinchas recen porque no se les vaya Bergessio. No habrá dientes para agarrar el cuchillo.

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