Varios intendentes del PJ se resisten a ser candidatos

Curto y Cariglino ya dijeron que no; otros creen que es riesgoso llevar a la práctica el plan oficial
El poderoso bloque de intendentes kirchneristas del conurbano está dividido. La orden de Néstor Kirchner para que el 28 de junio encabecen las listas de concejales en sus distritos hundió ayer a los jefes territoriales más influyentes del país en una ebullición política.

Varios caciques del Gran Buenos Aires se mostraron en contra de la iniciativa, otros mantuvieron un llamativo silencio y una decena ?la mayoría de la populosa tercera sección electoral? se reunió en San Vicente y escenificó un encendido respaldo al proyecto.

Ahí no estaba Hugo Curto. El intendente que gobierna Tres de Febrero desde hace 18 años anunció que no quiere ni aceptará que le pidan que se postule. "Ser candidato sería faltarle el respeto a la gente de mi distrito", se quejó ayer ante LA NACION. Lo mismo dijo su colega de Malvinas Argentinas, Jesús Cariglino: "No voy a postularme. La gente me eligió para que gobierne hasta 2011. Debemos respetar los mandatos". Curto y Cariglino son dos influyentes intendentes de la primera sección electoral, al norte del conurbano. Allí, la mayoría de los jefes peronistas anoche prefería no hablar sobre eventuales postulaciones. Varios decían que no los habían llamado y que "desconocían los argumentos de la decisión" que los obligaría a ser candidatos.

En esa región, sólo el jefe comunal de San Fernando, Osvaldo Amieiro, brindó apoyo explícito: "Si me necesitan, yo voy a estar". Su vecino de San Miguel, Joaquín De la Torre, esbozó respaldo ("Si Néstor y Scioli lo piden, vamos a participar"), pero fuentes de su gabinete aseguraron que "está tan complicada la gestión, que preferiría no estar en la lista".

En el sur del Gran Buenos Aires hay preocupación. El intendente de La Plata, Pablo Bruera, "no quiere jugar, al menos que lo obliguen", relató ayer un hombre de su confianza. Teme por su futuro: en la capital provincial, Cristina Kirchner perdió en 2007 ante Elisa Carrió. ¿Qué pasará si ahora Néstor Kirchner lo arrastra a una derrota? En reserva, evalúa proponer una alternativa: poner a la cabeza de la lista a su hermano Gabriel. Lo mismo estudiaban anoche otros dos intendentes del conurbano.

De esa forma creen que cumplirían con las obsesiones electorales de Kirchner. El líder del PJ está convencido de que si compromete al gobernador Daniel Scioli y al "aparato" de los intendentes mantendrá a salvo su proyecto político. "Tienen que jugar todos", repite en la quinta de Olivos. Así pretende evitar fugas y traiciones. Da órdenes mirando números: el conurbano representa el 36% del total de los electores de la Argentina. Sabe que, para ostentar un triunfo, la mayoría debe votarlo.

El menudo puñado de intendentes no peronistas del conurbano, que alguna vez coqueteó con el Gobierno, también se resiste. "Una cosa es poner a los mejores hombres y otra que la estrategia sea para que los intendentes peronistas, que cualquier colectivo los deja bien, no jueguen a dos puntas", criticó Martín Sabbatella, de Morón. El intendente de San Martín, Ricardo Ivoskus, dijo que "nadie" le ofreció nada y que "analizará las posibilidades". El cacique radical K de Vicente López, Enrique García, aún no decidió qué hará. Y su colega de San Isidro, Gustavo Posee, empezó a desempolvar su discurso opositor en medio de la controversia por su muro de seguridad.

En el interior tampoco hay consenso. Anteayer, en Villa Gesell, Scioli le arrancó elogios y respaldo a un grupo de intendentes, pero los jefes de distritos que viven de la actividad agropecuaria se preparan para improvisar, como sea, un no.

Los que apoyan "a muerte"

Por ahora, el Gobierno se recuesta en un fervoroso "operativo clamor" de poco más de una decena de poderosos intendentes de la tercera sección electoral. Anteayer le brindaron apoyo explícito a Scioli en una reunión en Lanús. Ayer, la mayoría de ellos se reunió en la quinta de San Vicente. Y ratificó ese respaldo.

"Si es necesario ser portero de escuela, vamos a salir colgados de la campana", dijo el intendente local y anfitrión, Daniel Di Sabatino. Allí estaban, entre otros, Julio Pereyra (Florencio Varela), Francisco Gutiérrez (Quilmes), Darío Díaz Pérez (Lanús) y Aníbal Regueiro (Presidente Perón). Mandaron adhesiones Fernando Gray (Esteban Echeverría), Darío Giuztozzi (Almirante Brown) y Fernando Espinoza (La Matanza). Todos elogiaron la aparente decisión oficial y firmaron un documento. Anunciaron que están dispuestos a ser candidatos.

En la intimidad, sin embargo, también piden cautela. "Retomamos la iniciativa. Ahora hay ver cómo impacta en la opinión pública", insistía ayer un poderoso intendente, mientras volvía de su viaje a San Vicente. Le temen a cómo tomará el electorado "las desprolijidades institucionales". Otro intendente fue, incluso, más directo: "Vamos a acompañar si sabemos que ganamos. Como estrategia está bárbara. Pero, llevarla a la práctica, es otra cosa".

Curiosa diferencia en el sciolismo

* Un ánimo muy diferente parecía cruzar a los principales asesores de Daniel Scioli. Alberto Pérez, su jefe de Gabinete, dijo que el plan "es una posibilidad cierta". En cambio, José Scioli tomó distancia, dijo que Néstor Kirchner "es el mejor candidato" y pidió "no opinar" sobre la postulación de su hermano.

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