PJ: Varias voces un mismo pedido.

Está corriendo detrás de la oportunidad histórica para dejar en el pasado a sus máximas figuras (Ramón Saadi, Luis Barrionuevo, Bombón Mercado), junto a sus personalismos.
La derrota sufrida en las legislativas provinciales, el pasado domingo, aceleró los tiempos del recambio de hombres en el peronismo catamarqueño. La clave para muchos dirigentes intermedios, gremialistas y parte de la gran familia peronista es oxigenar la estructura partidaria, estrechando a su mínima expresión la participación de los viejos referentes en el armado de un nuevo escenario de la fuerza, sustentado en el poder de la militancia barrial y gremial.

Los pasillos de la Legislatura, los ámbitos municipales, universitarios, la misma calle, se han transformado en lugares comunes de deliberación y especulaciones entre “peronistas”, acerca de cómo planificar el corto plazo y cuales cuadros son potables para encarar un nuevo proyecto.

En atención, de quienes sienten la necesidad de manifestarse ahora que guarda mayor independencia de los “líderes de siempre”, los medios han devenido en sus intermediarios. Es que la dirigencia secundaria de los sectores mayoritarios del peronismo catamarqueño – bombonismo, Barionuevismo y Saadismo – está corriendo detrás de la oportunidad histórica para dejar en el pasado a sus máximas figuras (Ramón Saadi, Luis Barrionuevo, Bombón Mercado), junto a sus personalismos.

Del mismo modo piensan algunos sindicalistas locales, al tiempo que cargan la derrota del peronismo en las legislativas, a la cuenta de Saadi, Barrinonuevo y Mercado. Marginados del armado de esta última campaña electoral, las voces de los dirigentes gremiales resurgieron en lo que va de la semana. Se escuchó a los sindicalistas pedir cambios y mayor protagonismo de los gremios en la reorganización del partido.

De ámbito universitario, surgieron voces en apoyo al gobierno nacional, en su construcción del país. Fue, un mensaje concreto a los independientes, aquel segmento del tejido social catamarqueño considerado instruido y libre pensante, en un acto con doble objeto, por un lado, predisponer a esta cuantiosa porción del electorado a no votar por oficialismo y, por el otro, omitir deliberadamente a los viejos líderes Saadi y Barrionuevo, a quienes se los acusa de operar con las masas acríticas a favor o en contra de los últimos intentos del peronismo para recuperar una ración del poder político perdido hace 18 años en manos del FCS.

La calle, ese espacio común donde todo discurso vale garantizado por la potestad del actual régimen democrático, es el escenario más variopinto en cuanto a voces que se encargaron de atender a los tres líderes peronistas. Los testimonios se multiplican por cientos, pero todos apuntan a un mismo blanco donde aparecen las figuras de Ramón, Luis y el Bombón. La calle, encarna el humor de la familia peronista tras la derrota del domingo. Es por eso que se podría sostener que ya, para nadie que no sean los más fieles colaboradores y miopes partidarios, Ramón y Luis significan otra cosa que el pasado.

Los dirigentes secundarios, aún agazapadamente, están esperando octubre sólo para observar como se mueven los líderes máximos del peronismo local. Y, aunque por ahora las estrategias no conjuguen es probable que en un tiempo breve, se le sume la dirigencia gremial, ávida de protagonismo y, posteriormente ya toda la familia peronista cansada de apostar por figuras que solo condujeron al peronismo catamarqueño hacia la derrota, sumiéndolo en una aguda crisis de representación que le costará sangre y sudor, lograr salir.

¡Que se vayan y le dejen lugar a los jóvenes!, ¡qué se queden en Buenos Aires y no vuelvan más a la provincia!, ¡qué entreguen la plata que se dejaron de la campaña!, ¡qué no son representantes de nada!, ¡qué rueden las cabezas de Ramón y Luis!, ¡ que lo dejen de hacer un negocio personal y familiar con la política!, ¡qué la traición!, ¡que el verdadero peronismo está en las bases!, ¡qué no hay más apoyo!, ¡que se le acabó el crédito de la militancia!, entre otros, son los dichos que se escucharon en estos días en cada esquina de la ciudad.

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