Varias argentinas en las fiestas de Berlusconi.

Varias argentinas en las fiestas de Berlusconi.
Se trataría de una cantante, de una música y de una ex modelo.
Las fiestas que pusieron al premier italiano, Silvio Berlusconi, en el centro de un enésimo escándalo y que son investigadas, ahora, por la fiscalía de Bari, habrían contado con la presencia de por lo menos tres mujeres argentinas.

Ayer, Carlo Rossella, un famoso periodista amigo del Cavaliere , salió en defensa del premier, en el marco del clamor provocado por las revelaciones de Patrizia D´Addario, una chica de Bari que aseguró que le habían pagado 2000 euros para ir a una fiesta de Berlusconi, con quien habría pasado la noche en noviembre último.

En una entrevista con el Corriere della Sera , en la que defendió las fiestas organizadas en el Palazzo Grazioli -la mansión romana del premier- , Rossella dijo que los encuentros, a los que suele ir, no eran más que noches pasadas en un clima alegre entre amigos y amigas.

"Claro, siempre hay gente joven, y lindas ragazze ", admitió el periodista, hoy presidente de Medusa Film (una productora de Berlusconi). También aseguró que, de las cenas ahora puestas en el banquillo, el Cavaliere suele retirarse temprano, a medianoche, debido a su dura carga de trabajo.

Para confirmar que se trata de fiestas "inocentes", en las que también se canta (una pasión de Berlusconi), Rossella mencionó que una vez estuvo en Palazzo Grazioli la cantante argentina Lola Ponce. Y, otra vez, "una música argentina que fue perseguida por la dictadura", cuyo nombre evidentemente olvidó.

Nacida en 1982 en Capitán Bermúdez, cerca de Rosario, Lola Ponce vive desde hace muchos años en Italia, donde saltó a la fama el año pasado al ganar el tradicional Festival de San Remo, cantando a dúo junto a Gió Tonno. Este año condujo un programa relacionado con Gran Hermano en un canal de Berlusconi.

A punto de salir anoche al escenario como "madrina" del Festival Latinoamericano, en Milán, Ponce no admitió ni negó haber estado en Palazzo Grazioli durante un breve diálogo telefónico con LA NACION.

Ante la consulta, manifestó desconocer la nota del Corriere della Sera que la mencionó. Y a la pregunta si efectivamente había estado en Palazzo Grazioli, Ponce fue evasiva. "No sé nada, acabo de llegar del exterior...", contestó, prometiendo volver a hablar del tema dos horas más tarde. Al cierre de esta edición, su celular, así como el de su gerente, sonaban sin que nadie atendiera.

Lo cierto es que Lola Ponce y la otra misteriosa música no son las únicas argentinas que estuvieron los palacios del Cavaliere . En una nota publicada en La Repubblica , siempre sobre el escándalo de las chicas presuntamente pagadas para participar de las fiestas de Berlusconi por un empresario de Bari, Gianpaolo Tarantino -indagado por incitación a la prostitución por la fiscalía de esa ciudad-, también apareció entre líneas el nombre de otra argentina: la "showgirl" Belén Rodríguez.

La joven porteña habría logrado ingresar en el círculo de chicas con libre acceso a Villa Certosa, la mansión del premier en Cerdeña, cuyos jardines llenos de mujeres semidesnudas fueron mostrados, recientemente, en fotos publicadas por El País .

Ex modelo, de 24 años, Rodríguez fue novia del futbolista Marco Borriello y saltó a la fama, el año pasado, al lograr el segundo puesto en el reality show "La isla de los famosos". Este año condujo con gran éxito Scherzi a parte , un programa muy popular de uno de los canales de Berlusconi.

Más allá de la "pata" argentina, ayer desde Bruselas un Berlusconi cada vez más preocupado volvió a hablar del caso que indaga la fiscalía de Bari. "No hay nada que aclarar, es sólo basura que voy a limpiar como hice con la de Nápoles", dijo el premier, que también desmintió cualquier posibilidad de una caída de su gobierno, como algunos vaticinan.

"Es inútil que esperen tirar abajo a este gobierno con tramas judiciales y ataques mediáticos." Además, saliéndose de las casillas, por enésima vez le echó la culpa a la prensa de todos sus pesares. "Deberían avergonzarse, son unos espiones... yo no me reconozco en una Italia de este tipo."

El Cavaliere estaba furioso porque las cámaras del canal Sky (de su enemigo Rupert Murdoch) lograron filmarlo mientras hablaba de temas privados con Niccoló Ghedini, su abogado, con quien se habría peleado porque hace unos días metió la pata. Ghedini, de hecho, había asegurado que la investigación en Bari no podía afectar al premier porque era "el usuario final y, por lo tanto, no punible penalmente", una frase que provocó gran revuelo.

Comentá la nota