Las dos variantes del mismo estilo político.

Los partidos políticos tienen ciertas características que forman parte de su estilo, y en el caso del peronismo hay uno fundamental, que es no tolerar ninguna oposición porque esto significa la pérdida de poder. Esto está ligado inevitablemente a otro concepto que es no concebir estar fuera del gobierno.
Esas características políticas, hicieron que el tratamiento de la Resolución 125 al provocar un conflicto de proporciones y una estrepitosa caída de la imagen del matrimonio gobernante dio origen a un rápido giro de algunos miembros del oficialismo, como antes lo hicieron con Menem.

Ahora Reutemann, Solá, etc, no van con Kirchner "ni a la esquina" .

Lo llamativo es que no ha sido la pobreza que padece mas del 30 % de los argentinos, ni la inseguridad en aumento en todo el país, ni el flagelo de la droga o el narcotráfico, lo que los ha separado.

Tampoco ha sido el problema de educación en un país donde cada vez mas familias deciden sacrificarse y mandar a sus hijos a las escuelas privadas, o el despojo a los jubilados que aportaron mas de 30 años y no han recibido nada de los fondos que dispone el ANSES, lo que los decidió.

No ha sido la gravedad de la trata de personas a la que contribuye a investigar más la TV que la justicia, lo que los ha dividido.

Tampoco ha sido el calamitoso estado de las cuentas de la Provincia de Buenos Aires, que debió apropiarse de los fondos de las Cajas de los Profesionales y del IPS (Instituto de Previsión Social), lo que los decidió a tomar otro camino .

Ha sido la posibilidad de perder el poder, ese poder por el cual tanto se juntan como se separan.

No ha sido la deuda de la justicia social, de la que tanto se vanaglorian, lo que los dividió, sólo es el deseo de perpetuarse en el poder.

El 28 de Junio el pueblo elegirá votar por una de las dos variantes de la perpetuación del poder, o votar por otras opciones para revertir la decadencia argentina, país que estaba en el tercer lugar de los países de Latinoamérica y hoy está sexto y avanzar, así, hacia la justicia social, expresión que viene de muy lejos en la historia, desde el 1800, y que fue abrazada por los socialistas, por Alem, por los laboristas y que no es patrimonio exclusivo de un partido.

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