El vandalismo preocupa, pero esto es peor... - Basurales improvisados: Una constante de nuestro distrito

Prácticamente no hay lugar de nuestro distrito donde proliferen los basurales improvisados, afeando y, más grave aún, generando permanentemente focos de contaminación - Se ha dicho tantas veces, y sin embargo sigue soslayándose una premisa tan sencilla: mantener la ciudad en la que vivimos limpia, es absolutamente simple; basta con no ensuciar
Digámoslo de este modo, sin quitarle un ápice de su gravedad, porque constituyen un delito: los permanentes daños vandálicos que se ceban prácticamente todos los días en aquellas estructuras de uso común, que como se sabe perpetran, mayormente, grupos juveniles, pueden adjudicarse a la irresponsabilidad, a un exceso de hormonas, a un momento de irreflexión. Pero, en definitiva, se trata de cuestiones que se curan con el tiempo: llegada determinada edad, nos resultaría sumamente ridículo amontonar bancos de plaza contra los árboles de un paseo público, luego de arrancarlos de sus anclajes de cemento.

Pero no son los pibes los que generan permanentemente, y en prácticamente cualquier lugar de la ciudad, literalmente centenares de basurales improvisados: son gente grande. Y esto sí que es preocupante. Vemos así canales llenos de bolsas de residuos, más allá de que luego hay quejas por que están tapados (¡y claro...!), o lugares residenciales, a metros de viviendas, donde misteriosamente, de la noche a la mañana, aparecen montañas de basura, o montículos apartados en los horarios y días en que no está prevista su recolección. Increíble, pero real.

Se ha dicho tantas veces, y sin embargo sigue soslayándose una premisa tan sencilla: mantener la ciudad en la que vivimos limpia, es absolutamente simple; basta con no ensuciar. Es decir, basta con el simple expediente de colocar las bolsas de residuos en lugares donde está previsto el paso del camión recolector o, en su defecto, de transportarlas al Corralón Municipal y arrojarla en los contenedores previstos al efecto.

ASPECTOS DE LA

PROBLEMÁTICA

La disposición de los residuos domiciliarios que produce diariamente la ciudad es un problema serio, y lo asumimos como tal, más allá de lo que mencionábamos antes, en cuanto a las inconductas detectadas.

Por supuesto, esta es una problemática común a cualquier distrito y, en todo caso, no se trata más que de una cuestión de volumen para establecer la proporción de la complejidad del problema.

Ateniéndonos a esa pauta, en Rojas esta sería una problemática manejable, siempre y cuando se adopten medidas de fondo de manera rápida. Pero justamente una forma de avanzar en la cuestión, mientras aceptamos la necesidad de asumir y fomentar prácticas cotidianas de civilidad, es resolver los problemas estructurales, sobre todo en cuanto a los residuos domésticos.

El proyecto más serio pasa por la instalación, como mencionábamos en anteriores ediciones, de una planta de separación de residuos en orgánicos e inorgánicos: los orgánicos, por ser justamente biodegradables, podrían disponerse en relleno sanitario; los inorgánicos, que generalmente son envoltorios y envases de plásticos, poliuretanos y polipropilenos, presentan un problema aparte: pero su clasificación y compactación permitirían ya sea su reciclado o su venta a compañías que se dediquen a la recuperación de esa materia prima.

Lo fundamental, lógicamente, sería asegurar las condiciones de desempeño de las personas que subsisten en ese predio, que hoy son absolutamente antihigiénicas y, además, indudablemente peligrosas. Entendemos que deben regularse pautas laborales apropiadas y condiciones de salubridad óptimas -porque en este caso no hay términos medios-, y hasta se puede apostar a la conformación de cooperativas de trabajo que participen de los beneficios económicos eventuales.

Mientras tanto, hay otros aspectos sumamente importantes que considerar, y tienen que ver puntualmente con el basural como potencial fuente de contaminación: la proliferación de alimañas, inevitable ante el desorden actual; la peligrosa cercanía del predio, en sus actuales condiciones, con lugares residenciales, además de con la estación de rebaje de gas natural y su proximidad con el Río Rojas, al cual podrían llegar eventualmente efluvios contaminantes.

Son, en rigor, distintas facetas de una misma cuestión, cuya solución debería ser, insistimos, ubicada como prioridad en la agenda del gobierno municipal.

La otra parte, lógicamente, pasará por nuestro grado de compromiso con la problemática. Evidentemente, si además del grave panorama descripto, nosotros contribuímos a empeorarlo arrojando nuestros residuos en cualquier lugar que nos acomode, seremos parte del problema y no de la solución.

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