"Vamos a tener cuidado con las salidas de noche".

INDEPENDIENTE: Gallego inició su segunda era en el Rojo prometiendo marca personal al plantel. "Conmigo se acabó la tranquilidad", se despachó sobre fútbol y otras yerbas...
Hola, ¿qué tal? Soy Gallego.

El ciclo del Tolo (versión 09) promediaba sus primeros 30 minutos en el Hindú Club de Don Torcuato. Momento de elongar tras una serie de pasadas bajo las órdenes de los profes Rubén Olivera y Daniel Díaz. Y mientras los jugadores se estiraban en colchonetas anaranjadas, el hombre, carpeta bajo el brazo, y reluciente camiseta oficial de Independiente (sin número estampado), se prestaba al tet a tet con sus dirigidos. Moreira, Ledesma, Vittor, Pusineri, Assmann, Gioda, Depetris... Uno a uno, se fueron sometiendo a la labia del Tolo. "Les fui dando mi punto de vista, que vayan pensando lo que yo quiero de ellos", explicaría luego el entrenador que dirigió 39 partidos entre 2002 y 2003 con una vuelta olímpica, la última para el club. Mucha prensa, móviles de radio y TV en vivo, rostros felices y mucha expectativa para un primer entrenamiento (por la tarde haría el segundo) que le permitió al técnico reafirmar algunas cosas sobre los preconceptos que tenía sobre este plantel. "Conozco bien a los jugadores, quiénes tuvieron la posibilidad de jugar durante el último año, y quiénes no, y mi desafío mayor es darles alegrías, porque los veo un poquito atados. Como que si pierden la pelota el otro ya lo insulta. O tiene la culpa. El fútbol es un juego, y hay que disfrutarlo, con mucha responsabilidad", aseguró. Y puso un ejemplo de su aguda observación: "Higuaín. Si me puede gambetear dos jugadores, y dar un pase gol, bienvenido. Pero que no gambetee a uno y largue la pelota para estar sin compromiso. Estas son las cosas que tengo anotadas y que les voy a inculcar", fue su introducción para que de la pregunta más inocua él, solito, lanzara la primera frase con su característico sello: "Y vamos a tener cuidado con todas las cosas que pasan durante el día, las salidas y la noche".

Si bien también se dio el derecho a la broma ("Sé que son jóvenes, tienen derecho a salir pero con cuidado. Algunos tienen más suerte que otros", desdramatizó, entre risas, por el romance de Assmann con la modelo Melina Pitra que llegó a la tapa de Paparazzi), lo que hizo Gallego fue estipular las reglas del juego. Algo así como que al "correr y meter" que pretende de sus dirigidos, deberán agregarle disciplina fuera del horario de trabajo. "'Vino justo este', habrán dicho los jugadores, ¿no? Lo que yo vi es que les da lo mismo, están tranquilos... Conmigo se acabó la tranquilidad", intentó despertarlos. Está claro que al Tolo no se le escapa detalle. Porque así cómo elogió la preparación física ("Los veo muy bien para lastimar"), el nivel de los arqueros ("Son los mejores que hay") y preguntarse "¿cómo habiendo cinco número 9, de buena estatura, no hacen goles?", también tomó nota de que a Miguel Angel Santoro, el antecesor, otro DT que intentó tocarles el orgullo a los futbolistas en base a normas de convivencia y respeto que a muchos no les gustó, perdió el bronce en tres meses. Y no por malos resultados precisamente... Por eso, Américo Rubén advierte a un plantel que tuvo señales de alarma por correrías nocturnas y desórdenes alimenticios. Y al que le quepa el sayo...

Avisa para que nadie se sorprenda si un jugador es borrado por inconducta. No quiere ponerse la gorra, pero el que manda es él. "Es así, con el Tolo vuelve la alegría, los asados, pero también la exigencia", describió Lucas Pusineri el regreso del DT. Y eso es justo lo que busca: compromiso con su trabajo. Porque el éxito llegará solo. "Al hincha también le pido tranquilidad, que me deje armar el equipo. No hasta junio, porque no hay tiempo que esperar. El domingo (ante Lanús, el líder) hay que salir a ganar. Soy consciente de que ganando nos prendemos en la pelea", se embaló.

Y entre tantas palabras, asumió lo que le corresponde a él: "Cuando Comparada me vino a contratar, le dije que me sentía como el Gallego del 94, cuando empecé a dirigir en River. Estoy así. Me siento muy confiado. Vuelvo a trabajar en Argentina después de cuatro años y que toda la gente y los periodistas estén pendientes, es una presión muy grande".

Crónica de un regreso.

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