"No vamos a devaluar".

En un intento de desterrar temores económicos ante el incierto escenario electoral, el ex presidente Néstor Kirchner desestimó ayer la posibilidad de que el Gobierno decida una devaluación del peso después de los comicios del domingo 28.
"Estamos locos si hacemos eso", dijo Kirchner a la agencia DyN, durante una caminata por calles de Avellaneda, donde continuó con su rutina proselitista en el conurbano bonaerense.

El candidato del Frente para la Victoria participó de la inauguración de una escuela para niños con capacidades especiales, acompañado por el intendente local, Baldomero Alvarez de Olivera, y por el jefe de Gabinete de la provincia, Alberto Pérez.

También estuvo en la apertura del Instituto Municipal de Odontología Infantil de ese municipio del Sur y, entre fotos rodeado de médicos y aparatos de última tecnología, aprovechó para fustigar a sus rivales electorales.

"Esta es la política, no la de la oposición", dijo, en referencia a las obras públicas del Gobierno.

La visita a Avellaneda -un municipio en el que algunas encuestas ubican al oficialismo por debajo de la lista de Francisco de Narváez- duró más de dos horas.

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