Valle Grande no tendrá las cloacas este verano

Desde que comenzó su desarrollo turístico, Valle Grande tiene el inconveniente de los efluentes cloacales. Todo hacía pensar que este año comenzaría a solucionarse ese gran problema, pero a la luz de los acontecimientos todo seguirá igual el verano que se avecina.
El vuelco de los efluentes cloacales a las aguas del río Atuel deja latente el peligro de que quienes utilizan esa agua para bebida o uso doméstico puedan contraer enfermedades o afrontar problemas gastrointestinales.

Después de muchos reclamos el gobierno de la provincia aceptó la existencia del problema a partir de estudios realizados por profesionales de la Facultad de Ciencias Aplicadas a la Industria, quienes midieron a la salida de cada establecimiento la carga bacterial (materia fecal) del agua dentro y fuera del periodo de vacaciones, que marcaron valores categóricos que no dejaban lugar a dudas de lo que estaba ocurriendo.

Frente a esas pruebas concluyentes, a mediados de este año el gobierno provincial, respondiendo a viejos reclamos, llamó a licitación para construir la red cloacal en el principal circuito turístico de San Rafael. Una obra que por su envergadura demandará una inversión superior a los 15 millones de pesos, cuyo inicio iba a ser inmediato.

Lo cierto es que estamos a poco más de un mes del comienzo del próximo verano y de la compleja obra nada se sabe, es más ni siquiera instaló su obrador en Valle Grande la empresa que tendrá a su cargo la ejecución de los trabajos.

Pero en caso que en las próximas semanas haya un avance en el tema, de ninguna manera se estará en condiciones de resolver el problema en la temporada estival que se avecina, ya que se trata de un proyecto que demandará un tiempo importante.

En conclusión, cabe esperar que la solución al impacto ambiental que provocan los efluentes cloacales en Valle Grande sea lo antes posible, y no corra la misma suerte que la repavimentación de la ruta 173.

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