Valió la penal.

SUB 21 / ESPERANZAS DE TOULON: Tras un arranque a puro susto, Argentina se levantó y casi lo gana con uno menos, pero cayó en los 12 pasos.
Fue una pena: Argentina se quedó en la puerta de la final. Sufrió tupido en el primer tiempo, pero peló temple cuando se quedó con un hombre menos. Lo pudo ganar en los 90, forzó los penales, y el morocho Placide, con un estilo particular desde los 12 pasos (esperaba al shoteador dando saltitos erráticos en la línea) tapó dos -Perotti dejó otro en el travesaño- y el acceso a la definición lo franquearon los locales. Sin embargo, valió la penal. Porque varios purretes clase 91 o 92, como Marín o Pezzella, se foguearon con jugadores más grandes y dieron la talla. Porque los famosos, con algún altibajo, se bancaron el rótulo. Porque se quedó sin cúspide en Toulon, es verdad, pero sin dejar el invicto.

Apenas se movió la pelota y, con ella, las gambas de los locales, se advirtió una notoria diferencia física. Con ritmo frenético y buen trato de balón en velocidad, de a ratos, Francia arrolló. Bakary Sako y Kembo Ekoko parecían ir en patines por las bandas, le tiraban el camión a los laterales argentinos, dos de los más gurrumines. Y, como Banega jugaba más adelantado en el esquema del Checho, los otros dos volantes se cerraban y a los pibitos les llegaban franco. Así, apareció el 1-0, tras combinación entre Sankhare y Kembo. Y cayeron otras chances, que ahogó en gran forma Marchesín (la top, un cabezazo de Sissoko). Lo mejor de Argentina en la primera etapa fue haber logrado empatar. Buonanotte se mandó un slalom electrizante y dejó a la Selección en partido...

Pero los muchachos de Batista encontraron fortaleza en la adversidad: agarraron la pelota a partir de la expulsión de Galucci. Francia sintió el desgaste, Banega ofreció su suela para dormir y manejar la bocha, el Enano regresó al juego y, con espacios, Argentina tuvo sus oportunidades. Pero el arquero galo descolgó un remate de Buonanotte del ángulo y a Jara no le funcionó dos veces la tiza. Y, en los penales, Marchesín estiró los brazos para taparle a Capoue, pero los franceses demostraron mayor puntería. Fue una pena ver la montaña de camisetas rojas celebrando tras el esfuerzo notorio. Sin embargo, pasada la bronca, seguramente los pibes, y los no tanto, atesorarán el recuerdo, valorarán el sudor. Entenderán, al fin, que valió la penal.

Comentá la nota