Valijero: tensión oficial por fallo hoy en Miami

Franklin Durán, ex socio de Guido Antonini Wilson, conocerá hoy la sentencia por el encubrimiento del escándalo del maletín con los u$s 800.000.
El veredicto final en el juicio que se sigue en Miami a Franklin Durán, acusado de actuar como agente extranjero y conspirar para ocultar el escándalo del valijero Guido Antonini Wilson, podría conocerse hoy después que termine de deliberar el jurado de 12 personas que debe expedirse por unanimidad sobre los cargos.

Los doce miembros titulares y cuatro suplentes que siguieron las ocho semanas de juicio arrancaron el debate interno sobre culpabilidad o inocencia de Durán -el único acusado ya que Moisés Maiónica, Carlos Kauffmann y Rodolfo Wanseele Pacielo ya se habían declarado culpables- el viernes pasado. Ese día deliberaron por dos horas y media hasta que la jueza Joan Lenard decidió darles más tiempo y pasar hasta hoy.

Según la ley estadounidense, el fallo debe ser unánime para los dos delitos que se le imputan a Durán y por los que enfrenta una pena máxima de 15 años de prisión: conspiración y actuar como agente extranjero sin autorización del gobierno de Estados Unidos.

Los miembros del jurado no tienen límite de tiempo para tomar su decisión, por lo que las discusiones a puertas cerradas pueden prolongarse varios días, teniendo en cuenta, además, la cantidad de pruebas que se presentaron, pero en el juzgado se cree que hoy por la tarde podría haber acuerdo y conocerse la sentencia.

Durán fue el único de los implicados en la causa que se declaró inocente y se negó a colaborar con el FBI en la investigación. El móvil de los dos delitos que se le imputan es, en realidad, un acto ilegal que no se cometió en territorio estadounidense y que nunca la Justicia de ese país podrá juzgar: ocultar el origen y destino de los u$s 800.000 que Antonini Wilson intentó ingresar ilegalmente a Buenos Aires el 4 de agosto de 2007.

Mientras en la Argentina se investiga a Antonini Wilson por ese delito, en Miami el dinero fue atribuido por el propio valijero, la fiscalía federal y el FBI a los aportes de campaña que le giró Hugo Chávez a Cristina de Kirchner. En ese trámite, las grabaciones y los testigos señalan a Claudio Uberti, ex jefe del OCCOVI, renunciado en Buenos Aires en medio del escándalo, como uno de los responsables de la transacción.

En la causa, la fiscalía dio por probado que el dinero que se intentó ingresar en la valija por Aeroparque en agosto de 2007 había salido de las arcas de PDVSA y que estaba destinado a la campaña electoral de Cristina de Kirchner.

Relato

Para explicar el camino de los fondos, en el juicio se relató cómo un empleado de esa petrolera llevó la valija hasta el aeropuerto de Maiquetía, en Caracas, en el momento de despegar el vuelo alquilado por ENARSA con destino a Buenos Aires y que llevó como pasajeros a Uberti, su secretaria Victoria Bereziuk, Exequiel Espinosa, presidente de ENARSA, Antonini Wilson, Diego Uzcátegui, hijo del vicepresidente de PDVSA y jefe de la filial de esa petrolera en la Argentina, y tres funcionarios de esa empresa. Todos viajaban a la Argentina para participar 48 horas después de la comitiva oficial de Chávez que llegaba en visita oficial. El resto de la trama corresponde a las actividades de los cuatro venezolanos -uno de ellos está prófugo presumiblemente en Venezuela- y el uruguayo, que supuestamente fueron contratados por la Secretaría de Inteligencia venezolana para intentar convencer a Antonini Wilson de asumir la culpa por el escándalo y viajar a Buenos Aires, con asistencia financiera y legal de Venezuela, para testificar. Ese tramo de la historia y las negociaciones para que el valijero aceptara la oferta fueron el centro de las decenas de horas de grabaciones que se escucharon en el juicio y que fueron tomadas por Antonini Wilson con micrófonos ocultos manejados por el organismo de inteligencia estadounidense.

Pero más allá del veredicto, el final del juicio en Miami acelerará las investigaciones que paralelamente llevan adelante la Justicia argentina y la venezolana, que tienen pedidos de extradición contra Antonini Wilson para que declare en esas causas. Aunque en Buenos Aires la causa no haya avanzado -de hecho a uno de los principales involucrados, Uberti, hasta se le dictó la falta de mérito-, tanto el juez Daniel Petrone como la fiscal María Luz Rivas Diez siguieron siempre de cerca la marcha del juicio en Miami. Muchas de las revelaciones escuchadas allí, como el testimonio de María Luján Telpuk, la agente de la PSA que le ordenó a Antonini Wilson abrir la valija, terminaron generando casi por la fuerza nuevas citaciones y pedidos de prueba en el juzgado argentino.

El viernes pasado, tras dos horas y media de deliberaciones, la jueza Lenard convocó al fiscal Thomas Mulvihill y al abogado de Durán, Edward Shohat, para comunicarles frente a los 12 jurados que las deliberaciones continuarían hoy: «Es muy poco tiempo en un juicio de nueve semanas», dijo Shohat por la tarde.

Ese día el juicio había terminado con los alegatos finales de Shohat. El fiscal John Shipley-, adjunto de Mulvihill, había expuesto los suyos el jueves pasado.

La defensa negó que su cliente actuara en EE.UU. como agente del gobierno venezolano y acusó al FBI de tenderle una trampa: «No actuó bajo la dirección o control del gobierno venezolano. Lo hizo para ayudar a su amigo», dijo el abogado en relación con las acusaciones contra Durán. Shohat le dijo ese día al jurado que no hay pruebas contundentes en contra de su cliente y que por lo tanto debe declararlo inocente: «Este caso es un invento del FBI. El gobierno tiene como prueba una carta enviada al presidente de un gobierno soberano escrita por el FBI. Es increíble», dijo.

En esa carta, Antonini le pidió a Chávez u$s 2 millones para gastos personales y le hizo un relato puntilloso sobre lo sucedido con el dinero que le había sido confiscado en el Aeroparque. Inclusive le dijo que estaba dispuesto a firmar un poder para que un abogado lo representara en la Argentina en la causa, mientras que luego se negó a firmárselo a quienes lo querían convencer en Miami de hacerse cargo del escándalo.

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