Valenzuela se reunió con la oposición y el Gobierno

Valenzuela se reunió con la oposición y el Gobierno
El enviado de Obama visitó a Aníbal Fernández y a De Narváez
El secretario adjunto de los Estados Unidos para América latina, Arturo Valenzuela, dio ayer un peculiar paseo por los extremos del espectro político vernáculo. El enviado de Barack Obama experimentó en su primera jornada de visita en la Argentina una combinación de reuniones con referentes del oficialismo y de la oposición.

Aunque su agenda no incluyó contacto alguno con la presidenta Cristina Kirchner, Valenzuela fue recibido en la Casa Rosada por el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, y compartió un almuerzo con el vicecanciller Victorio Taccetti. Y coronó su día con una reunión a puertas cerradas en la sede de la embajada norteamericana con Francisco de Narváez, el diputado opositor de Pro que se impuso a Néstor Kirchner en las últimas elecciones.

Es decir, las primeras 24 horas del diplomático norteamericano en Buenos Aires fueron suficientes para componer un heterogéneo y ciertamente divergente panorama del escenario político del país. Y en el sutil lenguaje de los gestos, simbolizó el interés de Washington por escuchar algo más que la voz oficial para conocer el rumbo del país y comprender su posición estratégica en el mapa político regional.

La hoja de ruta del diplomático se completará hoy con dos audiencias que hasta anoche figuraban sin horario en su cronograma: una reunión con el vicepresidente Julio Cobos y otra con el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri.

A la hora de las primeras interpretaciones, tanto el visitante como los anfitriones dieron versiones auspiciosas del lazo bilateral y pronunciaron la voluntad compartida de profundizar los vínculos entre Washington y Buenos Aires.

"Estados Unidos celebra el liderazgo de la Argentina en numerosas áreas, incluyendo la lucha contra el terrorismo, el tráfico de drogas y la proliferación nuclear. Durante mi primera visita oficial a América del Sur, espero destacar nuestros puntos en común y avanzar una agenda positiva basada en intereses compartidos", dijo Valenzuela a su llegada a Buenos Aires.

La embajada norteamericana, que conduce Vilma Socorro Martínez, dio a conocer esos comentarios del diplomático cuando caía la noche, al término de una recepción de honor organizada en el palacio de la avenida del Libertador, que contó con la presencia de dirigentes de todos los colores políticos.

"Fue una reunión auspiciosa y alentadora de las relaciones bilaterales", sintetizó ante LA NACION el vicecanciller Taccetti, que comparte una relación personal añosa con Valenzuela.

A los ojos del Gobierno, la peculiar composición de agenda de Valenzuela no tiene por qué despertar suspicacias. "El puede ver a quien quiera. Este es un país democrático", dijo Taccetti, con la intención de restar trascendencia a las audiencias que el enviado de Obama había programado.

Valenzuela y Fernández hicieron un repaso a agenda abierta: hablaron, según fuentes oficiales, de la voluntad bilateral para profundizar la cooperación en materia de lucha contra el narcotráfico y la trata de personas. El diplomático pasó a metros del despacho presidencial, pero Cristina Kirchner no lo recibió.

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