El Día de San Valentín, un negocio que no enamora.

El Día de San Valentín, un negocio que no enamora.
Por Mario Diament.

Hoy es el día más romántico del año, si uno está dispuesto a creerlo.

Pero el amor, que en teoría debería ser un sentimiento exento de impuestos, se manifiesta en esta fecha tan materialmente que industrias enteras y hasta economías nacionales dependen de su resultado.

Colombia, sin ir más lejos. Después de Holanda, es el mayor productor de flores del mundo. Más de 200.000 toneladas de flores son exportadas anualmente por un valor superior a los 1000 millones de dólares. De ellas, 85% está destinado a los Estados Unidos.

Más de un millón de colombianos, sobre una población total de 43 millones, depende de las flores para su supervivencia.

Y el Día de San Valentín es el que determina si los balances de las empresas del productoras y transportadoras cerrarán en negro o en rojo.

Según todas las evidencias, el día de los enamorados se presenta este año bastante alicaído, por lo menos, en Estados Unidos.

Día fatal para floristas

No es sólo la recesión económica que constriñe la imaginación y obtura los bolsillos; es el hecho de que, además, la fecha cae un sábado, lo que resulta fatal para los floristas.

Porque durante la semana, los compradores, mayoritariamente hombres, hacen los pedidos desde sus oficinas.

Pero el sábado se levantan tarde y eligen una cena o una salida al teatro en lugar del tradicional ramo de rosas.

Las estimaciones prevén entre el 15 y el 20% menos de ventas en esta fecha.

Un sondeo de la Federación Nacional de Minoristas determinó que los norteamericanos se proponen gastar en este San Valentín un promedio de 102,50 dólares por persona, comparados con los 122.98 del año anterior. La caída podría resultar más pronunciada en el caso de las flores.

Colombia exporta a los Estados Unidos el 62% de todas las rosas vendidas; el 92% de los claveles; el 93% de los crisantemos y el 97% de las alstroemerias, también conocidas como lirios del Perú.

Hay otras flores con alusiones románticas. Los narcisos simbolizan amor eterno; los tulipanes representan la perfección amorosa; las lilas invocan la pureza y las orquídeas representan amor y refinamiento.

Pero las rosas dominan ampliamente las preferencias cuando se trata de cuestiones amorosas.

Ya los griegos y los romanos asociaban la rosa con el amor y su esencia se utilizó en Oriente para producir aceites y perfumes afrodisíacos o para bebérsela en infusiones.

Debilidad por las rosas

Pero los norteamericanos han sentido tal debilidad por esta flor que el presidente Ronald Reagan, gran romántico al fin, sintió la necesidad de sancionar un decreto en 1986, en el que la proclamó "emblema floral nacional de los Estados Unidos".

Las consideraciones que respaldan esta decisión parecen haber reclamado de su redactor un considerable esfuerzo poético, no asociado habitualmente a los documentos públicos.

"Los norteamericanos siempre amamos las flores con que Dios decora nuestra tierra", comienza diciendo.

"Más que ninguna otra flor, consideramos a la rosa un querido símbolo de la vida, el amor y la devoción; de la belleza y la eternidad", continúa.

"Por el amor del hombre y la mujer, por el amor de la humanidad y de Dios, por el amor de la nación, los norteamericanos que hablan el lenguaje del corazón, lo hacen con una rosa", concluye.

No sin cierta ironía, la rosa es también la flor nacional de Irak. De paso, también lo es de Inglaterra, de Maldivas, de Bulgaria y de Rumania.

Pero no importa cuánto nacionalismo se le imprima a las lealtades florales, lo cierto es que, en el mundo globalizado el mercado de las rosas pertenece a Colombia, y en una medida bastante menor, a Ecuador.

Una idea del volumen de este comercio lo da el hecho de que Miami ocupa el primer puesto entre los aeropuertos de carga internacional de los Estados Unidos, precisamente porque las flores son el rubro principal de importación.

Tal vez no haya menos flores este año, pero sí tallos más cortos. En lugar de erogar los 100 dólares que cuesta un ramo de rosas en una florería, los ardientes enamorados probablemente se inclinen por los 19,95 dólares que cobra un quiosco callejero.

Después de todo, lo importante es la intención o, por lo menos, sería bueno que lo fuera.

"El corazón tiene razones que la razón no conoce", sentenciaba Pascal. La economía, por lo visto, también.

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