Las vacunas contra el cáncer cervical aquí no convencen

La enfermedad mata en el país a 11 mujeres por día. En 2007 se importaron 50 mil dosis. Y en lo que va de este año, sólo 7 mil. Las vacunas cuestan entre $ 1.300 y $ 3.000. Y hay médicos que dudan de su efectividad. Muy pocas prepagas las cubren.
La primera mujer de Pedro López murió en 1991, cerca de un año después de que le diagnosticaran cáncer cervical o de cuello de útero. López hizo un doloroso duelo y, tiempo después, volvió a formar una nueva pareja, con quien tuvo una hija, ahora de 13 años. Aunque la vacuna para prevenir el desarrollo del cáncer de cuello uterino está disponible en el país hace ya dos años y medio, a la hija de López no se la aplicaron. "Apenas me enteré de que se la había lanzado fui para que se la dieran, pero el pediatra me aconsejó que no, que mejor esperáramos porque la vacuna le generaba dudas", recordó el padre.

Las dudas del pediatra parecen ser bastante corrientes entre muchos profesionales médicos. Esa sería una de las razones que hacen que estas vacunas no terminen de prender entre la gente. En los primeros 6 meses de este año se importaron (sólo se elaboran en el exterior) apenas 7.036 dosis de estos productos, según datos oficiales. Si se piensa que el esquema de vacunación es de 3 dosis, las vacunas que se trajeron alcanzan para menos de 2.500 mujeres.

En el mercado hay sólo dos vacunas: Gardasil (para mujeres de 9 a 26 años) y Cervarix (para mujeres de 10 a 45 años). En ese rango de edades hay cerca de 9,5 millones de mujeres en el país. En la Argentina mueren 11 mujeres por día por cáncer de cuello de útero.

En 2007, el laboratorio Merck Sharp & Dohme había importado 49.084 dosis de su producto Gardasil; la enorme mayoría de esas dosis (exactamente 47.086) vencían en junio de 2008. "En ese primer año cometimos un error de planificación. Por la falta de experiencia pensamos que tendríamos más compras", reconoció Raúl Gatica, director de Asuntos Públicos de ese laboratorio. Sobre el rumor de que, al no venderlas, se les vencieron miles de vacunas, Gatica dijo: "Recién mañana (por hoy) podría contestar si se destruyeron y qué se destruyó".

Otro dato que indicaría la pobre performance de estas vacunas es que entre marzo de 2008 y marzo de este año se comercializaron en el país apenas 15.500 dosis de ambas vacunas, según la consultora IMS. Gatica relativizó esa información. "IMS sólo reporta ventas en farmacias, pero el grueso de nuestras ventas son directas a los vacunatorios. Los datos de IMS son solo el 10% del total de ventas". Y remarcó que estaban "satisfechos" con las ventas. GlaxoSmithKline, fabricante de Cervarix, no contestó las consultas de Clarín.

Una de las razones que explicaría por qué tan pocas mujeres se vacunaron son los precios: cada dosis de Gardasil cuesta 973,62 pesos (2.920,86 pesos por todo el esquema de vacunación) y las de Cervarix 444,45 pesos (1.333,35 pesos en total). Apenas un puñado de prepagas las cubren.

Silvina Arrosi, del Programa de Prevención del Cáncer Cervico-Uterino del Ministerio de Salud, aseguró que no está a estudio incluir a las vacunas en el Programa Médico Obligatorio ni en el calendario de vacunación. "Desde el punto de vista de la salud pública no resuelven totalmente el problema ya que previenen entre el 60 y el 70 por ciento de los tumores de cuello de útero, no la totalidad. El Papanicolaou es muy efectivo y de bajo costo", dijo Arrosi.

José Charreau, secretario social de APM, la asociación que nuclear a los visitadores médicos, opinó: "Acá fracasó la estrategia de los laboratorios para que se las incorporara a los calendarios nacionales de vacunación". Charreau también apuntó contra el valor de ambos productos: "Tienen un costo superior al que puede soportar el mercado local".

Para Federico Tobar, ex coordinador general del Programa Remediar del Ministerio de Salud, estas vacunas "no lograron entrar en el mercado argentino y son un fracaso comercial. Hay alternativas muy efectivas y con costos menores, como son los estudios preventivos".

Otra contra para la expansión de las vacunas parece haber sido la falta de consenso entre los ginecólogos (Ver Un fuerte debate).

Entre los pediatras sí despiertan mayor entusiasmo. "En la Sociedad Argentina de Pediatría creemos que es una vacuna eficaz y segura", dijo Angela Gentile, secretaria general de la entidad.

Alejandro Ellis, pediatra y profesor de Epidemiología de la Universidad Austral, aseguró: "Está probado que previenen la implantación del VPH. Mis dos hijas adolescentes fueron vacunadas. Invertí en salud".

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