Los usurpadores de Confluencia se quedan en el barrio

Es el principio de acuerdo al que se llegó este miércoles. Una treintena de familias será legitimada en la Toma. El resto, ubicado en el mismo barrio, en otros lotes.
El conflicto cuasi bélico del barrio Confluencia se encamina hacia una solución aparente sin vencedores ni vencidos, aunque deja la inquietante sensación que en el afán de arribar a una salida negociada, hubo 89 familias neuquinas que se bastaron para doblar el brazo de dos gobiernos: el municipal y el provincial, avasallando de paso leyes y disposiciones que deberían ser inviolables.

Según el principio de acuerdo alcanzado este miércoles, y que podría ser refrendado definitivamente el jueves, habrá 33 familias que se quedarán en la usurpación, ya legitimadas institucionalmente; mientras que el resto será ubicada en otros terrenos del mismo barrio, descartando un traslado a zona de meseta, en cuenca XV y XVI, como inicialmente se había propuesto.

El tratado de paz social conseguido de esta manera no debería dejar tranquilo ni satisfecho a nadie. Pero es probable que sea presentado por los políticos que han participado de esta negociación como la mejor salida a un conflicto que había desatado la violencia y el riesgo cierto para la vida de las personas.

En algún momento seguramente se podrá hacer un balance más desapasionado de lo sucedido. En la inmediatez del análisis, es inevitable al menos especular con el hecho de que la presión políticamente organizada contra las instituciones, y la violencia, consiguieron su objetivo.

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