Usurpaciones: el municipio trabaja en la urbanización de asentamientos

Usurpaciones: el municipio trabaja en la urbanización de asentamientos

Ante el panorama actual, intervendrán sobre los que ya están desarrollados pero no permitirán nuevas tomas. Estiman que hay unas 400 propiedades usurpadas. En la Secretaría de Desarrollo Social hay 2500 pedidos de lotes.

La semana comenzó con una protesta en la puerta de Tribunales: el lunes, un grupo de vecinos del barrio Las Marías, ubicado en las inmediaciones del Camino al Parque Natural Laguna de Gómez, cortó la calle Mayor López, quemó gomas y reclamó airadamente por un fallo judicial que ordenó restituir a la Cooperativa Unión Ferroviaria las tierras que ellos están ocupando actualmente.

Acusados de haber usurpado dos manzanas ubicadas al lado del club de quintas Lihué, los manifestantes consideran injusto el fallo del juez Jorge Cóppola y afirman que, en el fondo, esta situación es “una pelea de ricos contra pobres”.

Lejos de ser un caso excepcional, el affaire del barrio Las Marías resulta la punta de un iceberg mucho más profundo que desnuda una problemática que se repite en varios sectores de la ciudad.

En efecto, el déficit habitacional que inició hace ya varios años y que se profundiza día a día hace que las usurpaciones sean moneda corriente y, consecuentemente, proliferen los asentamientos precarios en terrenos no habitados.

Algunos de ellos están ubicados en los barrios La Celeste, Ramón Hernández, atrás del San Jorge, Barrio Norte, San Juan, Camino del Resero Norte y los alrededores de El Carpincho.

En ese marco, desde el municipio advierten que no se admitirán nuevos asentamientos, mientras que se trabajará con los que ya están desarrollados y que fueron heredados por esta gestión.

Inmuebles tomados

En el año 2011 la Federación de Sociedades de Fomento hizo un recuento en el que se había llegado a la conclusión de que en Junín había unas 300 propiedades tomadas, sumando las casas y los terrenos.

Ricardo de la Fuente, que en los días en que se hizo el informe era presidente de la entidad, siguió con preocupación el avance de esta cuestión y estima que esa cifra continuó aumentando y hoy podría alcanzar a unos 400 inmuebles. “Creo que hoy es mucho más porque no se han tomado medidas y porque la presencia de cárceles es un disparador para que los familiares y los amigos de algunos presos terminen ocupando terrenos y haciendo asentamientos muy pero muy precarios, lo que termina incrementando la problemática social de Junín”, analiza.

Por su parte, la secretaria de Desarrollo Social del municipio, Marisa Ferrari, admite que el de las usurpaciones “es un tema que nos preocupa mucho”.

En ese contexto, hay varios asentamientos que se erigieron y consolidaron en los últimos años.

Uno de ellos está ubicado a la vera de la Ruta 188, entre la avenida La Plata y Madres de Plaza de Mayo, sobre el que el municipio ya está interviniendo.

Otro está ubicado en las cercanías de Camino del Resero y La Plata, aunque técnicamente no es asentamiento. Es que para ser considerado como tal tiene que constatarse una tenencia irregular de la tierra, carecer de dos de los tres servicios básicos y agrupar más de nueve viviendas, y allí no se llega a ese número de casas.

Hay otro en el barrio Fortín Federación y uno más en la avenida Arias, en la zona cercana a Circunvalación, casi enfrente de El Carpincho. “Ahí estamos empezando a intervenir y ya tuvimos algunas reuniones con los vecinos”, explica Ferrari.

En la zona cercana a la vía, hay uno en La Celeste y otro en la zona conocida como “el triángulo”, al que mucha gente lo referencia con el nombre de “los Astrada”, porque es una sucesión con ese apellido.

Atrás del Cementerio del Oeste, entre los barrios San Jorge y Progreso, hay otro asentamiento que tiene una regularización precaria brindada por la municipalidad en la gestión anterior.

Además, hay uno sobre la avenida Pastor Bauman al que se lo conoce como “Carballeira”, porque es el apellido de quien sería el propietario.

Y finalmente, está el de Las Marías. Respecto de este último, Ferrari comenta que “ahí hay una cuestión judicial que se debe terminar de resolver para después poder intervenir”.

“No” a la generación de nuevos asentamientos

El actual presidente de la Federación de Sociedades de Fomento, Osvaldo Giapor, sostiene que el tema de las usurpaciones “es una verdadera preocupación, no solamente para los fomentistas, sino que creo que para toda la ciudadanía”. Y en tal sentido, asevera que “debe ser el Estado el que tiene que encontrar la solución a esto”.

Ferrari, en tanto, explica cuáles son las acciones que lleva adelante la administración comunal actual en este tema: “En los lugares que ya están consolidados como asentamientos y que vienen de larga data, vamos a intervenir porque es una cuestión de acceso a la tierra y la vivienda. Entonces veremos cómo trabajamos de acuerdo a la particularidad de cada asentamiento. Pero sí tenemos una política clara que, durante nuestra gestión, la usurpación no va a ser la manera de acceder a un lote, porque si permitimos esto, no estaríamos respetando a la persona que viene, se inscribe, hace el trámite y espera. Queremos ser muy claros: sí a la urbanización de los asentamientos, pero no la generación de otros nuevos”.

La funcionaria de Desarrollo social agrega que estas cuestiones “hay que resolverlas integralmente, dentro de un programa de urbanización”, y para ello antes debe estar resuelto el tema de la tenencia de la tierra, dado que algunos de estos asentamientos están instalados sobre tierras fiscales nacionales, provinciales o municipales, y otros que están sobre privados.

Por otra parte, De la Fuente también propone una acción concreta por parte de la comuna: “El intendente debe hacer actuar a la justicia, hacer reuniones con jueces y fiscales, y juntos tratar de encontrar herramientas que lleven a normalizar esta situación. Además, habría que hacer un censo de todos los inmuebles usurpados, y creo que el Estado municipal debería tomar posesión de manera preventiva de todos los bienes que pudieran ser usurpados, así como los que se vayan desocupando, para hacer uso de bien público en forma provisoria, hasta tanto se les dé un destino. Y, por otra parte, se debería impulsar un verdadero plan de viviendas sociales que ayude a esas personas que hoy son usurpadores a que tengan una casa permanente y definitiva”.

Déficit habitacional

Esta problemática de las usurpaciones y los asentamientos son, en definitiva, la contracara de un tema mayor que es el déficit habitacional que sufre nuestra ciudad.

Eso se ve reflejado en que la falta de la vivienda es una de las demandas más importantes en la Secretaría de Desarrollo Social. Dentro de las facultades de esta dependencia están la entrega de lotes, los planes habitacionales y las escrituraciones sociales. En ese escenario, con la entrega de lotes se puede medir la cantidad de personas que quieren independizarse de su grupo familiar de origen y no pueden.

“Estamos tratando de armar toda la base porque cuando asumimos no encontramos un registro ordenado y actualizado –explica Ferrari–. Hoy estamos en alrededor de 2.500 personas a la espera de lotes”.

También se encontraron expedientes iniciados en 2010 o 2011 de los que no hay registros si se sigue esperando ese lote pedido o si se resolvió su situación, “porque no hay datos actualizados”.

Asimismo, la funcionaria municipal remarca que la política que se implemente desde el sector público no puede ser solamente la entrega de lotes, porque con eso solo hay gente a la que, finalmente, “se le termina entregando un problema, porque obtiene el lote pero nunca va a poder construir”.

Es por ello que se está realizando un trabajo en conjunto entre diferentes secretarías y oficinas municipales para plantear diferentes tipos de ayuda de acuerdo a las necesidades: “La idea ofrecer alternativas –además de darle el lote– a la persona que está en la línea de indigencia, de manera que pueda construir. Y también tener una opción intermedia para aquél que pueda construirse algo, y otros a los que pudiésemos incluir en algún plan de viviendas. Serían distintos universos de población para que cada uno pueda recibir la asistencia que está necesitando, porque si hacemos solo la entrega de lotes, vemos que permanentemente tenemos que estar relevando e intimando a esas personas porque no cumplieron lo que dice el boleto, es decir, que deben construir en tres años”

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