La usina está al rojo vivo

Los trabajadores de la usina Sorrento, alineados en el sindicato de Luz y Fuerza, están decididos a quedarse con el manejo de la central térmica, que desde 1995 controla el polémico empresario Sergio Taselli.
El viernes, los 50 operarios que se desempeñan en la planta decidieron hacer pública la movida al embanderar el predio ubicado en las cercanías del Parque Alem, de Rosario, con leyendas muy duras: “Taselli vaciador”. “Taselli cáncer de los trabajadores”. Y fueron más allá al decidir tomar las instalaciones hasta que la conducción de la empresa demuestre que desea seguir con el manejo de la usina. “El vaciamiento ya es real y palpable. Pero tememos lo peor, que este hombre decida vender el predio que tiene ahora un valor inmobiliario muy grande”, denunció Alberto Botto, secretario gremial de Luz y Fuerza.

Esta nueva etapa del reclamo explotó luego de que se cayeran las negociaciones con la empresa en el marco de las paritarias. El acuerdo que habían sellado el sindicato y Taselli en mayo pasado era que a partir de septiembre Sorrento pagaría un 20 por ciento de aumento salarial. Pero nada de esto se cumplió. El empresario desconoce esas negociaciones, según argumentaron desde el gremio, y ofreció una cifra irrisoria de 300 pesos no remunerativos en concepto de ajuste salarial para todo 2009.

Luz y Fuerza alega que las intenciones de Taselli esconden otro objetivo: desmantelar la usina para vender el predio para el desarrollo de inversiones inmobiliarias. La zona es muy demandada para ese tipo de emprendimientos, no sólo por su vecindad con el río, sino también por el repunte que protagonizó ese sector de barrio Sarmiento tras la instalación del shopping Portal de Rosario. Botto aseguró que “Taselli quiere vender el predio, que actualmente se cotiza en varios millones de dólares. Y hay versiones que dicen que ya tiene posibles compradores”.

DESINVERSIÓN. La torta accionaria de la empresa está compartida entre Taselli, la Federación Argentina de Trabajadores de Luz y Fuerza (20 por ciento), y los trabajadores (10 por ciento), por el régimen de propiedad participada. Desde 1983, cuando era estatal, Sorrento venía produciendo a razón de 150 megavatios diarios, pero un gran desperfecto en su generador principal la obligó a salir de servicio en enero de 2007. A fines de 2008 se reactivó, y ya nunca funcionó con toda la potencia.

“El estado actual de la usina es deplorable. No se han hecho inversiones de ningún tipo. Y la central casi no genera energía, porque cuando se pone en funcionamiento estalla siempre algún problema, como ahora, que se rompió una caldera”, reveló Botto.

Juan Alfredo Romero, secretario general del gremio en Rosario, delineó la estrategia del sindicato. El dirigente adelantó que en los próximos días pedirán una reunión al gobernador Hermes Binner para explicarle la situación. Los sindicalistas harán lo mismo con el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, a quien le trasladarán el planteo de que el Estado debe impedir que se deje de generar energía en Sorrento. Hace tiempo que en ese Ministerio manejan un plan de “rescate” para Sorrento. La idea inicial que dejó trascender el propio De Vido durante una visita a la planta de General Motors, en Alvear, consideraba imprescindible incrementar la potencia de la central térmica a 500 megawatts. Pero para lograr ese objetivo era necesario una inversión de unos 10 millones de pesos, una suma que en un principio el Estado nacional estaba dispuesto a otorgar por medio de un crédito. “Lo que pasa es que desconfían de Taselli, porque ya hizo lo mismo en las minas de Río Turbio. Se come la plata”, expuso un alto dirigente de Luz y Fuerza.

Actualmente, la usina mantiene una deuda millonaria con la Municipalidad. Hace dos años la Corte Suprema de Santa Fe ordenó a la central pagar a la Municipalidad una deuda de 15 millones de pesos por negarse a abonar una tasa de contribución incluida en las facturas de gas.

Mahle no pagó los sueldos

Los obreros de Mahle volvieron a chocar con una nueva desilusión. La empresa no cumplió con el compromiso del pago de los salarios, como se desprende del acta de conciliación que se firmó en el Ministerio de Trabajo provincial. Además, los directivos de la multinacional alemana volvieron a faltar a la cita pautada en la sede de la cartera laboral, algo a lo que ya no le dan ninguna importancia. Los obreros de la fábrica de aros de pistón insistieron en su reclamo de que el gobierno nacional debe intervenir porque la situación “es desesperante”.

La semana pasada, tras una maratónica reunión en el Ministerio de Trabajo local, los gerentes de la multinacional se comprometieron a pagar las dos quincenas de julio que nunca habían abonado a los 490 empleados de la planta ubicada en la zona oeste de Rosario. Pero este compromiso no lo cumplieron. El viernes, los operarios insistieron en el reclamo del pago de mil pesos atrasados del mes de julio. Esta semana, los delegados de los trabajadores mantuvieron una nueva reunión con el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, y la cúpula del gremio de la UOM. El funcionario les informó que apareció un nuevo interesado en adquirir la planta, pero luego dejó de hablarse del tema. La preocupación por el destino final de la planta volvió a ser “desesperante”, como planteó Claudio Maldonado, uno de los referentes de los trabajadores.

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