Usarán fondos de la ANSeS para soterrar la línea del Sarmiento

Desde el año 2004 acumula no menos de tres actos oficiales donde fue presentado al público. El lunes, apareció incluido en el megaplan de obras públicas de $ 111.000 millones que se dio a conocer en Olivos. Y ahora, va camino a ser el eje de un nuevo anuncio que el Gobierno tiene previsto para antes de navidad.
Se trata del proyecto de soterramiento del ferrocarril Sarmiento, que se adjudicó hace casi un año y que aún no pudo arrancar por problemas de financiamiento.

La presidenta Cristina Kirchner anunciará el martes, en un acto en la Quinta Olivos, que se dejará de lado la financiación privada y que el Estado se hará cargo de la primera etapa de la obra de soterramiento, cuyo costo total asciende a US$ 1.000 millones.

Con el fin de poner en marcha el proyecto lo más rápido posible, el Gobierno decidió utilizar parte de los recursos que las AFJP les transfirieron al Estado y que ahora están en manos del titular de la ANSeS, Amado Boudou.

De acuerdo con los datos obtenidos por Clarín, el esquema diseñado para reflotar la construcción del túnel ferroviario entre Caballito y Ciudadela incluirá la participación de la Administración de Infraestructura Ferroviaria (ADIF), una de las dos sociedades estatales que surgieron de la ley de reordenamiento del sector.

La ANSES le prestará entre US$ 200 y 300 millones a la ADIF para que afronte los pagos iniciales de la obra. Ese préstamo tendrá como garantía los activos e inmuebles ferroviarios que pasaron a la órbita de la nueva empresa. Para la devolución de los fondos, la ADIF usará los recursos que obtenga de los negocios inmobiliarios que pueda desarrollar a partir de 2009 y de los aportes presupuestarios que disponga el Gobierno.

Tanto la tasa de interés, como el plazo de devolución de los fondos que salgan de la billetera de la ANSeS son dos cuestiones clave que todavía no fueron resueltas.

Tras haber sido adjudicado en enero de este año al consorcio que integran las empresas locales Iecsa y Compsa, la brasileña Odebercht y la italiana Ghella, la obra del soterramiento quedó frenada por el significativo aumento que sufrió la financiación que había arrimado el grupo constructor.

La propuesta consistía en un préstamo a largo plazo de los bancos Credit Suisse y DEFPA por US$ 1.000 millones, que estaba atado al índice que mide el riesgo país y tenía como garantía la entrega de títulos públicos. Pero, por la crisis económica global y el fuerte salto que experimentó la tasa de interés (por la suba de los CDS, los seguros contra defautl), ese financiamiento privado se tornó inaceptable para el Gobierno.

El proyecto en juego ,cuya licitación había arrancado en 2004, prevé la construcción de un túnel ferroviario entre Caballito y Ciudadela, que tendrá 11 metros de diámetro y se ubicará a una profundidad promedio de 22 metros para no afectar las redes de los servicios de agua, cloacas y gas.

En su interior habrá dos vías que permitirán la circulación de trenes de doble piso de nueve coches cada una. Para la ejecución de los trabajos se utilizará la metodología TBM, similar a la que se usó para el túnel del Canal de La Mancha.

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