En Uruguay ya rige la ley que autoriza el cambio de sexo

La promulgó el Poder Ejecutivo. Se estima que beneficiará a unas 3.000 personas.
El Poder Ejecutivo uruguayo promulgó ayer la ley de identidad de género y cambio de sexo que permitirá a travestis y transexuales -previo trámite judicial- solicitar cambio de nombre y también de sexo sin necesidad de realizar intervenciones quirúrgicas. Diversas organizaciones de homosexuales y transexuales celebraron con gran algarabía este hecho, al que consideran un eslabón más en los avances alcanzados en cuanto a normativa sobre temas de diversidad sexual.

Hasta la víspera, según consignó el diario El País de Montevideo, unas diez personas habían logrado el cambio de sexo jurídico tras varias operaciones y largos juicios.

Se estima que unas 3 mil personas están en condiciones en Uruguay de iniciar el trámite para cambiar nombre y sexo. Pero para ello hay algunos requerimientos como el hecho de que deben ser mayores de edad y presentar una demanda judicial con un informe de un equipo técnico del Registro de Estado Civil especializado en identidad de género, donde conste que la disonancia entre nombre y género persistió durante al menos dos años.

En diciembre de 2008, este proyecto de ley había sido aprobado por el Senado con 17 votos provenientes de la bancada del oficialista Frente Amplio (FA) en un total de 27. De allí había sido remitido a la Cámara de Diputados en la que estuvo a estudio durante ocho meses y donde se le hicieron varias modificaciones antes de ser aprobado, con consensos más amplios inclusive que en la Cámara Alta, adonde volvió en el mes de septiembre antes de ser definitivamente aprobado, esta vez por unanimidad, en un sesión extraordinaria llevada a cabo una semana antes de la primera vuelta electoral del pasado 25 de octubre.

"La Cámara de Senadores aprobó las modificaciones realizadas por Representantes al proyecto por el que se establecen normas relativas al Derecho a la Identidad de Género, Cambio de Nombre y Sexo Registral", indicó ayer un comunicado del Parlamento.

"Toda persona tiene derecho al libre desarrollo de su personalidad conforme a la propia identidad de género, con independencia de cuál sea su sexo biológico, genético, anatómico, morfológico, hormonal, de asignación u otro", dice el proyecto aprobado.

Con la promulgación de la ley de identidad de género y cambio de sexo, Uruguay continúa haciendo honor a su tradición histórica de estar a la vanguardia en cuanto a leyes sociales, varias de las cuales son de gran sensibilidad para buena parte de la ciudadanía.

Por ejemplo, Uruguay estableció por ley en 1877 un sistema educativo gratuito, obligatorio y laico. Fue, en 1907, el primer país sudamericano en establecer por ley el derecho al divorcio, algo que en Argentina recién se consiguió en la década del 80. En 1932, se constituyó también en una de las primeras naciones del mundo en otorgarles el derecho a voto a las mujeres. Además, ya más cerca en el tiempo, en los últimos dos años Uruguay se convirtió en el primer país de América Latina, y el segundo si se tiene en cuenta todo el continente, en reconocer y legalizar la unión civil, incluyendo parejas del mismo sexo, y en el primer país entre los latinos de América en permitir la adopción de niños a parejas homosexuales.

Podría haber sido también pionero en la despenalización del aborto, un tema de alta complejidad que genera importantes disputas en las más diversas comunidades del mundo, de no haber sido por la decisión del presidente Tabaré Vázquez de vetar esa ley que había sido aprobada en el Congreso.

Hace un año, este veto de Tabaré a la ley de Salud Sexual y Reproductiva -que incluye la despenalización del aborto- generó un verdadero shock en la izquierda uruguaya, cuyos parlamentarios -en su gran mayoría- la habían aprobado.

Hasta las elecciones del 25 de octubre, el Parlamento uruguayo se encontraba en receso anticipado, por lo que ambas cámaras han venido realizando sesiones extraordinarias para aprobar proyectos pendientes.

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