Urquía dejó su banca con aduana propia

La nueva instalación está ubicada en la zona sur de Córdoba, donde el ex legislador tiene la sede de su principal empresa, Aceitera General Deheza. El empresario asegura que no tendrá beneficios personales.
El senador-empresario Roberto Urquía concretó otro de sus anhelados proyectos antes de dejar su banca: una aduana seca con asiento en General Deheza, ciudad en la cual tiene su imponente fábrica aceitera. De esta manera Urquía le dio un inmejorable cierre a su labor como senador. En agosto de este año consiguió que el gobierno nacional aprobara la renegociación del contrato de su tren carguero Nuevo Central Argentino (ver recuadro). Y ahora, que la AFIP delimite el área de influencia de su aduana, que abarca ocho departamentos del sur de Córdoba y cinco del norte de La Pampa, incluyendo General Pico, donde actualmente opera una importante zona franca. Ahora, tendrá facilidades en su propio terreno para exportar.

"La empresa de la cual yo participo no necesita asta aduana para exportar. Muchos de nuestros productos salen por los puertos de la costas del río Paraná", explicó ante Crítica de la Argentina el senador Urquía, contestando los cuestionamientos que surgieron en torno a este proyecto. "La aduana fundamentalmente empuja la actividad económica de la región y le tiende una mano a un conjunto de pymes, que ven el comercio exterior como algo lejano. La cercanía de la aduana a los centros de producción hace que el hombre de empresa, fundamentalmente el pequeño y mediano productor, se sienta más incentivado", agregó.

La instalación de la aduana en General Deheza, la segunda que tendrá la provincia de Córdoba, fue aprobada por el Congreso a comienzos de 2008. Sin embargo, la AFIP recién la hizo efectiva el 3 de noviembre pasado, mediante la disposición 544/2009. Desde sus orígenes estuvo envuelta en una serie de cuestionamientos: a pesar de ser Urquía su histórico impulsor, fue el ex presidente Néstor Kirchner quien presentó el proyecto ante la Cámara de Diputados, a fines de 2007, cuando expiraba su mandato. El proyecto ingresó el 19 de octubre, y velozmente tuvo una media sanción el 29 de noviembre de ese año. De allí pasó a la Comisión de Presupuesto y Hacienda del Senado, cuya presidencia acaba de ser asumida por Urquía. Así, el 13 de marzo de 2008, en la primera sesión ordinaria del año mediante la ley 26.359, el Senado ratificó el proyecto, ante la quejas de legisladores oficialistas, que sostuvieron que "asumió y se fue con una aduana bajo el brazo".

A pesar del fuerte impulso inicial, el proyecto de Urquía tardó en concretarse. El mismo día en que la ley fue aprobada, estalló el conflicto entre el Gobierno y el campo, por la famosa resolución 125. Urquía, en un principio, apoyó firmemente esta iniciativa, según denuncias, porque lo beneficiaba empresarialmente, dado que le permitía comprar la cosecha con las retenciones nuevas, y exportarlas con las retenciones viejas, gracias a una modificación a la Ley de Granos en la que él había intervenido. "Aceitera General Deheza ha realizado maniobras con las declaraciones de ventas anticipadas de granos que le han reportado excelentes ganancias a costa del Estado y de los productores agropecuarios", rememoró el ex diputado Mario Cafiero a Crítica de la Argentina. "De acuerdo con la ONCCA, Aceitera General Deheza tenía declaradas dos millones de toneladas de soja y girasol en forma trucha, lo que representaba un negocio de más de 1.200 millones de dólares", agregó.

Los hostigamientos e insultos que recibió Urquía en su ciudad, por su apoyo a la 125, lo hicieron retroceder, y finalmente votar en contra de la resolución en la célebre sesión del voto "no positivo". Su postura provocó un distanciamiento con el matrimonio presidencial y, por ende, de sus proyectos empresariales, que recién se recompusieron a mediados de este año, luego de un encuentro que mantuvieron en la Casa Rosada la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y el senador Urquía. Tras él salieron expeditivamente la renegociación del NCA y la aduana.

"La aduana no es mía ni mucho menos. Y la renegociación del NCA es otro capítulo. Algunos creen que por ser senador de la Nación tuve alguna actuación para que esto se facilite". Palabra de Urquía.

Un tren cuestionado por la AGN

En su último informe sobre los subsidios otorgados por la Secretaría de Transporte a las empresas concesionarias, la Auditoría General de la Nación (AGN) puso la lupa en una millonaria obra que esta financiando la Nación, perteneciente a la concesión de tren carguero Nuevo Central Argentino (NCA). Se trata de la reconstrucción del trayecto Río Primero (Córdoba) - Sumampa (Santiago del Estero), por un monto de 170 millones de pesos adjudicados.

Según la AGN, estos trabajos no debieron ser costeados por el Estado, sino por la empresa de Urquía. Sostiene que este tramo de 170 kilómetros no estaba dentro de la concesión. NCA solicitó su incorporación y explotación, a cambio de la reparación. Sin embargo, a pesar de las notificaciones realizadas por la Secretaría de Transporte, NCA nunca cumplió, y finalmente las obras, que incluyen un centro de transferencia de granos en la localidad de Las Arrias, quedaron a cargo del Estado, que las adjudicó a la empresa Roggio en 2007.

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