Al fin, las urnas

Una campaña caracterizada por candidatos y debates sin atracción, mandó la emergencia sanitaria, la economía y las instituciones a lista de espera.
Debían tener lugar en octubre, pero el Gobierno decidió adelantarlas cuatro meses, que fue el máximo que pudo, para restarle tiempo de organización y campaña a la oposición y escamotear al conocimiento público el verdadero estado de las cuentas públicas y de la economía del país, que el tiempo hará cada vez más inocultables.

Las elecciones, son netamente legislativas.

Pero se asumen como una interna abierta para ir midiendo "presidenciables" y "futuros gobernadores" para el 2011.

Es altamente probable que el oficialismo pierda su mayoría legislativa tanto en el Congreso como en las provincias y a la vez retenga su condición de primera minoría política del país. Sin embargo, al menos a priori, ambas cuestiones han sido largamente ignoradas en las consideraciones pre-electorales.

En todo el país

Son federales, porque los 24 distritos eligen a representantes populares para la Cámara de Diputados y 8 de ellos a quienes representarán a su provincia en el Senado. Pero una parte desmesurada de las expectativas está puesta en quién "ganará" Buenos Aires, donde Néstor Kirchner las planteó inicialmente como un "plebiscito", en torno del "modelo".

Son reales. Pero, con tal de reforzar sus chances en las urnas, el ex presidente inventó las candidaturas "testimoniales", del gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, de más de cuarenta intendentes bonaerenses y del Jefe de Gabinete de Ministros, Sergio Massa, para desalentar el corte de boleta y para que lo remolquen, pese a que la intención de asumir los cargos a los que se postulan es entre nula e ínfima, al punto que fueron forzados por la Justicia electoral a argüir que "eventualmente" decidirán al respecto.

Entre Uruguay e Irán

Y deberían ser pacíficas y tranquilas, como cuadra a una elección legislativa en un país que viene del sexenio de crecimiento económico más importante de su historia y como todo indica que serán las internas en que –el mismo día y en un ejemplo de civismo y cultura política- los partidos uruguayos elegirán a sus candidatos para las elecciones presidenciales del próximo 25 de octubre.

En cambio, se perfilan más cercanas al resultado de la reciente elección presidencial en Irán: crispadas, marcadas por la desconfianza en torno de posible fraude, al punto que la Cámara Nacional Electoral –esto es, el Poder Judicial- tomó la inédita iniciativa de recomendar a los partidos que se esmeren en la fiscalización y, como quien no quiere la cosa, recordó públicamente que la organización y control de los comicios no es responsabilidad suya, sino que está a cargo del ministerio del Interior.

La falsificación y la farsa llegaron a tales extremos, que una parodia televisiva bien actuada pero escasa de imaginación se convirtió en un foro casi irresistible para los principales candidatos y en los últimos días se montó –puro recurso de campaña- un pseudo-debate en el que el kirchnerismo posó de defensor del Estado. Un Estado entre cuyas funciones básicas figura –y no hay aquí mucho espacio para la polémica- el cuidado de la salud pública.

La Gripe A

En semanas y semanas, sin embargo, la Gripe A (o porcina) no fue siquiera mencionada por la presidenta Cristina Fernández, pese a que la Argentina trepó al podio internacional por número de casos mortales con una velocidad inusitada.

He aquí que, según la "actualización" que emitió el viernes la Organización Mundial de la Salud (OMS), el nuestro es el país en el que el virus A (H1N1) registra la más alta tasa de mortalidad del mundo (casi 1,5 por ciento) respecto del total de casos reportados, y entre el miércoles y el viernes dio cuenta del 56 por ciento (14 sobre 25) de los nuevos casos de muerte.

Es difícil entender el porqué de estas cifras. Dos posibilidades son que el virus haya adquirido aquí una virulencia inusitada, o que el número de contagios sea muy superior al que se informa. También puede suceder que las cifras de los otros países sean erróneas. Como fuere, el caso es que, por cuestiones seguramente "tácticas", el Gobierno prefiere que pase la elección para declarar la emergencia sanitaria.

El rol del Estado

En el discurso sobre el rol del Estado, la oposición también puso lo suyo. Como cuando, corrido por la eficacia del "relato" kirchnerista, que trabaja sobre el terreno de la devastación menemista, Francisco De Narváez se hizo súbitamente estatista y generó contradicciones y desmentidas de su principal socio político, Mauricio Macri.

Lo peor de ese "debate", sin embargo, no es su carácter improvisado y mentiroso, sino el riesgo de que aborte una discusión seria de esas mismas cosas en el futuro.

Es que, más allá y más acá de la campaña electoral, el kirchnerismo produjo un "efecto devastador" en la política argentina, que afectará sobre todo a quienes tengan, en serio, objetivos progresistas.

Así lo planteó este viernes el periodista y escritor Martín Caparrós en Crítica de la Argentina: "Quién sabe por cuántos años va a ser muy difícil hablar de distribución de la riqueza sin que suene la carcajada al fondo por tanta palabra malversada, hablar de estatización sin que aparezca la sospecha judicial por tanto colchón pagado con fondos estatales, hablar de cambio social sin que te tiren por la cabeza con el recuerdo de esta banda de amantes del poder".

Además de la emergencia sanitaria, una economía aletargada y una institucionalidad desvaída figuran en la lista de espera del domingo.

Ojalá que lo que viene después supere, como no lo hizo la campaña, el juego de las candidaturas.

Kirchner, Scioli, De Narváez, Macri, Carrió, Binner, Reutemann, Cobos. Con pulgares hacia arriba o hacia abajo, según los resultados que surjan de las urnas, y con fondo de desorden, si los resultados no son del todo limpios o claros, los análisis post-electorales girarán en torno de esos nombres.

El "día después".

Más allá del resultado electoral de hoy, se avizoran profundos cambios en materia política, económica y social en el país y en Formosa.

Hay una realidad muy fuerte y es que el "modelo" provincial, que tanto pregona el oficialismo, se agotó frente a la realidad. Sustentado en el apoyo nacional para obras de infraestructura, obviamente tan necesarias desde hace mucho tiempo, se frenará por los problemas de caja que enfrenta el Gobierno nacional, con una recaudación en franco descenso.

Y el Estado provincial, aún dependiente de la coparticipación, avizora en el tiempo, y de manera inexpugnable un déficit a consecuencia de la importante caída del flujo de esos ingresos.

Escenarios

Si el justicialismo logra retener los dos diputados nacionales y las 11 bancas legislativas provinciales, será la mayor victoria que podría alcanzar. Pero un triunfo con un lastre muy complicado y de fuerte desgaste, sobre todo de su máxima figura, el gobernador Gildo Insfrán, quien una vez más, se puso al frente de "la campaña".

Esto a consecuencia de "pelear por la yapa", dado que es difícil que se repita guarismo de las dos anteriores elecciones, y la oposición está más unida que nunca.

El escenario que todas las encuestas dan, sería el del recupero de un escaño en la Cámara Baja por parte de la oposición, y a la vez concejales en casi todas las localidades y algunas bancas en la Legislatura provincial.

Si en los comicios de hoy el "ruralista" Ricardo Buryaile resulta electo, el oficialismo deberá replantearse sus actitudes y abrir las puertas al diálogo, hasta hoy vedado en un esquema de gobierno estrictamente verticalista donde sólo imperan ordenes y no se consiente ningún aporte desde el disenso.

Respuestas

Pero sea cual fuere el resultado en Formosa, y su correlato con lo que suceda a nivel nacional, sin dudas hay una serie de reclamos y realidades que deberán ser atendidas.

Un ejemplo y el más inmediato en el tiempo, es buscar la manera de cómo otorgar un incremento salarial a los empleados públicos, el principal dinamizador de la economía provincial. Otro de los temas preocupantes es el de la desocupación, que está lejos de ser la reflejada verdaderamente por los índices oficiales.

Esta problemática se acentúa con el crecimiento vegetativo de una población donde más de la mitad no supera los 35 años.

Emerge también la necesidad de rever políticas productivas, donde programas que nacieron con el fin de insertar en el mercado a los productores terminaron en meramente asistencialistas, como el PAIPPA.

El avance de la drogadicción es otra de las cuestiones que demandará una acción más decidida del Estado, con políticas eficaces en la represión del narcotráfico y en el tratamiento de los adictos. Es innegable que hoy la droga –mayormente marihuana- está instalada en nuestra sociedad, cada vez con mayor presencia.

La agenda de cambios que se precisan incluyen más temas, y los enumerados son sólo algunos de los de mayor urgencia en su tratamiento.

Balance de campaña

La campaña electoral desnudó más debilidades en el oficialismo que en la oposición. Demasiadas especulaciones con el 2011 y el proyecto 2015, que tiende a asegurar la continuidad del lagunense en el ejecutivo.

"Esconder" a los candidatos detrás de su figura fue una estrategia demasiado arriesgada para el titular del PEP y presidente del PJ sin ninguna necesidad. La oposición, en tanto, se ha fortalecido aún más con los "autogolpes" de sus contrincantes, a tal punto que sus referentes están mirando con muchas expectativas hacia el 2011 porque sea cual fuere el resultado de los comicios, se verá beneficiado con la amalgama que se concretó en el Acuerdo Cívico y Social.

Hoy será un día clave, porque además de ir a aportar con el voto, la ciudadanía demuestra que crece en madurez. Muestra de ello dieron los aborígenes de Bartolomé De Las Casas e Ingeniero Juárez, que ya han dicho "no" a cualquier intento de manipulación.

Pero sería mejor si la sociedad demandara y lograra de sus políticos, ideas y proyectos que contribuyan a mejorar sus condiciones de vida, ésos que fueron tan difíciles de detectar en esta campaña de imposturas.

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