UNSJ: la gestión Kuchen promete cumplir lo que fije una encuesta

Ya preparan una autoevaluación para ver puntos a cambiar. Encuestarán a 25.000 miembros de la Universidad.
La Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) ya prepara una autoevaluación, un proceso que comprende encuestar a los distintos sectores de la vida universitaria para que opinen sobre el funcionamiento de la casa de estudios, detectar los problemas y después encarar la forma de solucionarlos. La vicerrectora, Nelly Filippa, dijo que la intención es asumir los resultados y reorientar lo que haga falta. Preguntarán sobre temas como si se usa bien el presupuesto, si es adecuada la relación de número de docentes por alumnos, si es correcto el regimen de gobierno universitario y el regimen político, si hay una buena inserción de la Universidad en el medio, si es buena la relación con la comunidad.

Todas las universidades nacionales deben hacer la autoevaluación cada 6 años, según la Ley de Educación Superior (que data de 1995), pero no se cumple. La de San Juan es la única que repetirá el proceso ahora, luego de la experiencia anterior, encarada en 1996 y con definiciones en 1998, que aconsejó una serie de aspectos a cambiar, pero en el balance son más las materias pendientes, según fuentes oficiales.

El nuevo proyecto comprende encuestar a 25.000 integrantes de la comunidad universitaria, entre alumnos, docentes, personal de apoyo universitario (PAU) y egresados. Incluso después hablan de consultar al Gobierno, a las cámaras empresarias y a los consejos profesionales para conocer qué opinan de la UNSJ.

La idea es tener esta etapa lista a fines del 2009 y después vendrá otra etapa de evaluación externa a cargo de la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU), tal como lo exige la Ley de Educación Superior. Esta comisión hará otra serie de recomendaciones para el mejoramiento institucional de la UNSJ.

Las universidades auditadas por la CONEAU tienen mayor reconocimiento y prestigio tanto a nivel nacional como internacional y por eso todas las casas de estudio procuran cumplir estas instancias, pero en la práctica no siempre lo hacen porque no hay sanciones.

"Por supuesto que existe el compromiso de aceptar los aportes, para eso es la evaluación. Digamos que sirve para mirarse uno mismo, descubrir dónde están las debilidades y eso sirve como un insumo para tomar decisiones de nuestra universidad", dijo la vicerrectora Filippa, en ausencia del rector Benjamín Kuchen, quien se encuentra de viaje en Francia.

Por decisión del Consejo Superior se constituyó una Comisión de Evaluación y Desarrollo Institucional, que preside el profesor Luis Garcés. La secretaria académica, Cristina Deiana, opinó que "vamos a mirarnos a nosotros mismos y sacar nuestras propias interpretaciones para a partir de allí confeccionar propuestas de mejoras".

Sobre la experiencia anterior, luego de la autoevaluación de 1996 vino la evaluación externa de la CONEAU que, entre otras recomendaciones, en 1998 pidió actualizar los planes de estudio, acortar las carreras, reubicar los profesorados de Matemática, Física y Química, hoy en Filosofía pero que deberían estar en Exactas, mejorar los índices de egreso, impulsar la renovación del plantel docente, evitar la deserción de los alumnos y acercar la Universidad a la comunidad. De estos puntos, según reconoció la vicerrectora Filippa, se avanzó en cambiar en algunos aspectos, pero en la mayoría están en déficit.

Por ejemplo dijo que han avanzado en actualizar los planes de estudio y que han mejorado los índices de egreso con acciones como "la articulación el nivel medio y tutorías a los alumnos para que tengan un mejor rendimiento". Pero siguen pendientes la reubicación de las carreras, la renovación del plantel docente mientras que el tema de evitar la deserción de los alumnos "sigue siendo un problema".

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