Unos cuarenta contratistas de Loimar piden libertad laboral y denunciaron agresiones

“No hay seguridad para ingresar a la fábrica”, sostuvieron. Además, no se manifestaron sobre el conflicto entre los trabajadores ladrilleros y la empresa. Solicitan acceder a la planta porque su salario depende de las horas trabajadas.
Cerca de cuarenta contratistas de Loimar solicitaron ayer que las autoridades competentes les garanticen la libertad laboral y denunciaron agresiones por parte de los trabajadores que mantienen bloqueado el ingreso a la planta.

El vocero del grupo, Jorge Baniles, manifestó a este Diario que “el motivo de esta reunión es defender las fuentes de trabajo y hacer hincapié en que no hay seguridad para ingresar a la fábrica”.

“Nosotros no queremos participar en ninguna disputa gremial. No nos interesa, porque somos contratistas. Esa cuestión la dejamos de lado, porque la deben resolver la empresa, los gremios y el Ministerio de Trabajo”, consideró.

Acompañado por sus pares, Baniles exhortó a “mover a alguien, a un juez, a un fiscal, que ofrezcan las garantías para ingresar a trabajar”.

Los contratistas denunciaron presuntas “agresiones, aprietes y amenazas”, una de las cuales ya está rubricada en la Seccional Segunda de policía por el trabajador Julio Moreno.

“En mi caso –continuó Baniles–, estuve una hora y media esperando para entrar a la fábrica, porque no estaban dadas las condiciones, hasta que llegó la policía. Ya habíamos ingresado anteriormente, pero forcejeando, y así no podemos trabajar, porque no se tiene seguridad”. Y al respecto, agregó: “Queremos salir al cruce de lo que se está diciendo, que no hay aprietes, que hay libertad de trabajo, y no es así”.

La cuestión

gremial

El conflicto entre los trabajadores de Loimar y la patronal comenzó por el despido de 50 empleados, de los que luego fueron reincorporados 37.

El sector en pugna aduce que la empresa no tolera la desafiliación masiva del Sindicatos Obreros, Ladrilleros a Máquina y Anexos (Solma) y la posterior inscripción en la Federación Obrera Ceramista de la República Argentina (Focra).

Los contratistas, que se desempeñan en el mantenimiento de la planta y no tienen afiliación gremial, omitieron su opinión sobre el reclamo.

“En ese tema nosotros no entramos. No queremos molestarlos a ellos con su reclamo, pero queremos tener la misma oportunidad de trabajar. Como hay una ley para que ellos puedan protestar y tengan libertad de huelga, también hay una ley para que nosotros podamos hacer nuestro trabajo”, se quejó Baniles, con la anuencia de todos sus compañeros.

Para sustentar su posición, los contratistas explicaron que su remuneración es por hora y por tarea realizada, por lo tanto “acá el que no trabaja, no come”.

En el final, desmintieron las versiones de cierre que sostienen los trabajadores en pugna: “¿Vaciamiento de qué? La fábrica está creciendo. Se encuentra en un proceso de inversión y ahora se paró por este conflicto”, concluyeron.

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