Hay unos mil casos sospechosos de dengue en Tartagal

Hay unos mil casos sospechosos de dengue en Tartagal
El serotipo actual de la enfermedad es el 2, diferente al del primer brote de 1998, cuando se produjo el serotipo 1.
Para los equipos de salud no hay modo de prevenir la aparición de nuevos casos. Lo único eficiente es la prevención.

El hospital Juan Domingo Perón está atiborrado de personas que se acercan al nosocomio con los síntomas propios del dengue. Fiebre alta, dolores de huesos y síntomas muy similares a una gripe fuerte; hasta en la noche la fila de personas de todas las edades llega hasta la calle del hospital, porque si algo aprendió la población norteña es que ante un cuadro febril agudo debe recurrir a la consulta y no automedicarse.

Pasados 15 días del alud que el 9 de febrero se abatió sobre prácticamente la mitad de la ciudad, los tartagalenses deben ahora hacer frente al brote epidémico de la enfermedad, que en el sur de Bolivia ya triplicó el número de casos respecto de años anteriores. La cercanía con Bolivia y el ir y venir permanente de pobladores entre ambos países facilita la difusión de esta enfermedad, sobre la que los norteños han tomado mayor conciencia desde que un joven estudiante universitario y perteneciente a una conocida familia de Tartagal debió ser internado en gravísimo estado luego de haber contraído el DH (dengue hemorrágico).

La única realidad es que Tartagal y todo el departamento San Martín padecen una epidemia de dengue, que no se trata de casos aislados, sino de un nuevo brote que amenaza con multiplicar los casos que se presentaron años atrás -1998- cuando prácticamente nadie -sólo algunos infectólogos y epidemiólogos- conocía con más profundidad esta patología; tan desconocida era que muchos médicos y pacientes la confundían con una gripe de verano. Lo realmente peligroso es que sucesivas infecciones pueden llevar a los pacientes al dengue hemorrágico.

Alberto Gentile, director de Epidemiología, se encuentra en Tartagal y en diálogo con El Tribuno se refirió a esta patología. "En Bolivia ha triplicado los casos de la última epidemia registrada en 1988. Nunca antes se habían registrado la cantidad de casos actuales, por lo que es inevitable que la enfermedad repercuta en el norte", manifestó.

El funcionario recordó que en el departamento San Martín "el primer brote se produjo 10 años más tarde, en 1998; si tomamos en cuenta la población del departamento San Martín en su conjunto, podemos decir que en base a un estudio retrospectivo que se hizo en ese tiempo se precisó que las personas que sin saberlo contrajeron dengue rondaban las 20.000. Pero como se trataba de una patología prácticamente desconocida se la confundía con rubéola o con otras enfermedades".

Gentile, al analizar las diferentes medidas que se pueden tomar para evitar la propagación de la enfermedad, consideró que ordenar "un cierre en la frontera no sólo que no es viable sino que a los fines de la lucha contra el dengue sería totalmente improductivo. Los síntomas de la enfermedad comienzan de 7 a 10 días posteriores (en que se produjo la picadura del mosquito), de manera que sería imposible pretender controlar a las personas que van o vienen desde Bolivia, porque en ese tránsito seguramente no presentarán ningún síntoma".

Tomando en cuenta esas 20.000 personas que en el norte ya habrían contraído el dengue tradicional del serotipo 2 -la mayoría de ellos sin saberlo-, el director de Epidemiología explicó que "una posterior infección, si ese paciente es picado nuevamente por un mosquito y contrae la enfermedad, el organismo puede tener reacciones diferentes. Hay un grupo pequeño de enfermos que es el que más preocupa al equipo de salud que pueden reaccionar diferente al resto; sus vasos se lesionan y presentan el tipo hemorrágico como el caso del joven de Tartagal que está siendo tratado en la ciudad de Salta". Al ser consultado sobre una docente de Tartagal que estaría siendo asistida con una sintomatología similar a la del joven, Gentile no descartó "que se presenten nuevos casos; el chico no había viajado ni a Bolivia ni a otra región; contrajo la enfermedad en su casa", expresó.

Hemorrágicos desde Bolivia

El funcionario precisó que en el hospital de Tartagal "se había asistido a pacientes con dengue hemorrágico pero provenientes de Bolivia, en especial de la zona de Santa Cruz de la Sierra y de Villamontes. El primero se trató de un hombre, que luego hizo declaraciones por los medios de comunicación, de apellido Melgar y que él mismo se refería a su enfermedad, por eso es que podemos mencionarlo.

Este señor venía en ómnibus desde Santa Cruz y, por su cuadro hemorrágico, fue hospitalizado en Tartagal a poco de llegar. Después hizo una crítica muy dura sobre la atención que el hospital le brindó, pero lo cierto es que se le salvó la vida porque llegó con deposiciones sanguinolentas y un estado general muy comprometido".

Gentile dijo que la zona norte de la provincia "tiene una población de mosquitos a la que podemos calificar como enorme; por eso es fundamental lo que haga el equipo de salud, pero también tiene la misma importancia el grado de responsabilidad de la población para erradicar el vector del dengue. La gente tiene la obligación de informar, de llegar al hospital si presenta fiebre porque tiene que saber que las complicaciones graves aparecen al tercer día de fiebre. La población -agregó- tiene que usar los insecticidas, repelentes y sacar de su vivienda todo elemento que pueda favorecer la proliferación del vector".

Los mosquitos que transmiten la enfermedad (los mosquitos hembras) son sólo un 5 por ciento; lo demás son larvas de una especie que tiene tan rápida reproducción que la fumigación puede eliminarlos pero a las pocas horas tenemos nuevos mosquitos.

El brote desde enero

Alberto Gentile aclaró que el nuevo brote epidémico en Tartagal y en departamento San Martín no se produjo con el alud del lunes 9 de febrero.

"No tiene nada que ver una cosa con la otra. El brote en Tartagal se inició a mediados del mes de enero. También es cierto que la población más expuesta es la de Villa Saavedra, donde el alud golpeó con más fuerza, pero eso también tiene una explicación: por la misma inundación la zona sur de Tartagal presenta las condiciones ideales para la proliferación del vector y es por eso que la mayor cantidad de pacientes que llegan a la consulta son de esa zona de la ciudad".

Zona de exposición

El funcionario consideró de la misma manera que "se debe tomar en cuenta que fue también en esa zona donde el personal municipal, de Defensa Civil y de distintos organismos trabajó durante varios días, por lo que además de los vecinos de Villa Saavedra todas esas personas han estado mucho más expuestas que el resto y por ende tienen más posibilidades de contraer la enfermedad�.

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