Universidad: fabrican jabones líquidos con residuos oleaginosos

Su producción no contamina y a la vez elimina desechos industriales. Son ecológicos y biodegradables.
Con los residuos del refinado de aceites comestibles fabrican un jabón líquido biodegradable a bajo costo.

Es un producto doblemente ecológico: por un lado, reduce los desechos de las oleaginosas y, por el otro, no contamina el ambiente en su fase de producción. Lo hacen investigadores de química de la Universidad Nacional de Río Cuarto, que para los próximos meses prevén poner en marcha una planta de producción a nivel industrial. Esta unidad podría eliminar 30 toneladas anuales de residuos. El emprendimiento recibió una distinción del Instituto Nacional de Tecnología Industrial.

Necesitan 800 mil pesos para arrancar. Un municipio podría aportar el espacio físico, lo cual reduce un 40 por ciento la inversión inicial. Están procurando financiamiento nacional y provincial.

Por ahora, los jabones están en el laboratorio y tienen color miel. Son naturales, sin aditivos. Después, los van a colorear y les pondrán fragancias.

Los científicos están haciendo construir un reactor de acero para llevar la producción a una escala mayor. Se trabaja en caliente, aunque a no más de cien grados. Y, camino a las residencias universitarias, se está construyendo un laboratorio, de unos 14 metros por 15, para desarrollar productos y hacer tests.

Aunque más incipientes, también tienen en marcha otros dos proyectos productivos, uno de vitamina E y otro de lecitinas -lípidos fosforados que están en todas las membranas celulares y que se usan en los chocolates y para dar distintas emulsiones en la mayonesa sin huevo, también en la industria farmacológica y en otras variadas producciones alimenticias.

El doctor en química Arnaldo Soltermann, director del proyecto, dijo: “Hace varios años que trabajamos en la reutilización de residuos industriales, en particular agroindustriales. Nos centramos en la industria oleaginosa, que es una de las más importantes de la región y produce varias toneladas diarias de residuos. Algunos son reutilizados por las empresas, para las bases de alimentos balanceados, pero con una pérdida grande de valor”.

“Estamos abocados a recuperar, a partir de uno de estos residuos, que son las llamadas oleínas, los ácidos grasos y otros subproductos. Y hemos conseguido este jabón líquido, con un muy buen funcionamiento, incluso si se lo usa con aguas duras, a diferencia de los jabones normales”.

No se utilizan sustancias

tóxicas en su formulación

“Se piensa en su uso en baños públicos y reparticiones privadas, por un lado, y por el otro, como lavavajillas”, agregó Soltermann. Y enfatizó: “No utilizamos sustancias tóxicas en su formulación”.

El docente indicó: “Hemos trabajado con la Sociedad del Estado Desarrollo del Sur para que los jabones se incorporen a los bolsones sociales. Los municipios se interesaron y se utilizaría esta red para la distribución. Es decir que ellos serían los clientes”.

Y siguió: “Tenemos un estudio de mercado y los planos para la construcción de una planta. Conocemos los valores de producción. El costo de este jabón líquido va a ser mucho menor que el que está en el supermercado. Además, esos son detergentes, en cambio este realmente es un jabón. Son ciento por ciento biodegradables, cosa que no ocurre con los detergentes”.

Por otra parte, explicó: “Los aceites comestibles, ya sea de soja, maíz, girasol o maní pasan por una serie de etapas de refinado para la eliminación de sustancias que le dan malos sabores y olores, y que tornan inestable el producto. En el proceso de neutralización surgen unos barros o borras de neutralización, de lo que sale este residuo. Las empresas tratan estas borras con ácidos y las transforman en oleínas, que es una mezcla de ácidos grasos y otras sustancias”.

Indicó que este jabón se puede usar para el baño, puesto que está equilibrado, aunque señaló que tiene un ph de 7, cuando lo recomendable para la piel es un ph 5. La compensación se consigue con el agregado de agua.

Vitamina E y lecitinas

El investigador expresó: “Empezamos en el año 2000 con una idea proyecto financiada por Foncyt -Fondo para la Investigación Científica y Tecnológica-. El de jabones es el que está listo para la etapa productiva. Tenemos dos más, uno de producción de vitamina E, que conlleva un valor agregado mucho más importante, pero también es más complejo y requiere una tecnología más costosa”. “Una buena parte de los residuos de la vitamina E puede ser aprovechada por la planta de jabones. Lo mismo que los de la planta de lecitinas”, agregó. Los tres productos se hacen a partir de residuos. Las lecitinas surgen del desgomado de soja y girasol. Todas las células animales y vegetales las contienen. Son importantes en la estabilización de las membranas celulares.

“Hace dos años comenzamos la ejecución de un proyecto de investigación Start up -línea para propuestas que terminan en la formación de empresas-, financiado por el Foncyt y la Universidad”, apuntó.

Ésta será una empresa productiva pequeña con la participación de la Universidad, municipios y privados, tendrá capacidad para producir 120 toneladas anuales de jabón líquido y ocupará a 4 ó 5 operarios.

El principal cliente será el Estado. El 80 por ciento de la producción lo prevén vender a los municipios y el resto ofrecerlo en el mercado comercial.

Del equipo de investigación participan, además de Soltermann, los doctores Viviana Grosso y Alejandro Sens, los licenciados Walter Duco y Flavio Nebiolo, la ingeniera Eugenia Stefanini y la estudiante Melina Dagatti.

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