El equipo de Sava puede descender el viernes si gana Quilmes, el domingo si gana Independiente o el lunes si el propio Unión no le gana a San Lorenzo.
No se sabe cuándo se “corta” como decían antes las señoras en el barrio, pero se sabe que se muere. Que no hay vuelta atrás. Que es irreversible. Ni siquiera marcando dos golazos pudo ganar este equipo. Ni estando 2-0. Ni con la posibilidad de quedar 3-1. Ni ganando a menos de diez minutos para el final.
Desde que la AFA inventó los promedios nunca fue tan fácil salvarse. Nunca nadie pudo zafar con tan pocos puntos. ¡Cómo habrá sido de fácil que este Unión que ganó sólo dos veces en 33 partidos y lleva un año entero sin ganar de local, todavía no está condenado desde las matemáticas!
Las cruzadas son fácil de entender. Si el viernes gana Quilmes, desciende; si el domingo gana Independiente, desciende. Si el lunes, Unión empata o pierde, desciende.
En síntesis, es más fácil que Lanata entreviste a Cristina a que Unión no descienda este fin de semana “largo” para los tatengues. Si esos 26 partidos sin alegrías fueron penosos para el fútbol profesional de Unión, subiendo al podio como la peor tercera racha en Primera División desde la creación de la AFA, el año calendario sin ganar en su cancha será muy difícil de igualar en el corto plazo.
Respetando todos los credos y religiones, el 2-2 de ayer contra River generó la reunión familiar para “llamar al Cura”, como decíamos en el pueblo. Y el momento de pedirle al Padre que vaya para el sanatorio con el famoso aceite bendito. Es que lo tienen que ungir a este Unión con ese óleo sagrado en las próximas horas, porque el desenlace es inminente. Ése, la extrema-Unción, el sacramento católico al que tenemos derecho los cristianos antes de morir. Puede ser el viernes 24, el domingo 26 o el lunes 27. Hace tiempo que viene encadenado al coma farmacológico este equipo. Por eso, es caso cerrado: le van a desconectar el respirador artificial. Lo hará Quilmes, Independiente, San Lorenzo o el mismo Unión con sus limitaciones en el Nuevo Gasómetro de Bajo Flores sur.
Ahora sí ya está. Llega lo que algunos pesimistas pensaron que podía llegar antes. Y llega el momento que los optimistas pensaron estirar un poco más en el almanaque. De todos modos, los realistas siempre supieron que no había, en medio de tantas demostraciones de fe, demasiadas chances para otro milagro divino desde el Cielo.
Es cuestión de horas, sólo eso. Llegó el momento de colgar la frase: “Ya no depende de Unión”. Es más, a esta altura, de lo que menos depende es de Unión. El destino le regaló demasiadas chances para que dependa de Unión y las dejó pasar.
Para el final, otra frase hecha: “Con tantas chances para vivir, ¿qué manera estúpida de morir, no?”.
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