Una Unión de los números en rojo

En la reunión de los ministros de Finanzas europeos el comisario de economía de la UE advirtió a los países que tenían que poner sus cuentas en orden. Trece de los dieciséis integrantes han superado los márgenes establecidos en el pacto.
La crisis económica tiene a maltraer a los países de la Unión Europea (UE), en donde el déficit fiscal y la deuda pública se han disparado luego de la puesta en marcha de "medidas excepcionales" destinadas a estimular la economía. La situación no es buena y se nota. El lunes y martes, los ministros de Finanzas europeos se reunieron en Bruselas para analizar el camino a seguir. El miércoles, el comisario de economía de la UE, el español Joaquín Almunia, advirtió a los países que tenían que poner sus cuentas en orden.

El encuentro fue un tire y afloje entre diversas posiciones encontradas. El tema a discutir es cuándo comenzar el recorte de gastos y eliminar las medidas de estímulo económico que han desestabilizado las cuentas.

El pacto de estabilidad y crecimiento firmado por las naciones dentro de la eurozona establece que el déficit presupuestario de los países miembros y la deuda pública no pueden superar el 3 por ciento y el 60 por ciento del PBI, respectivamente. La medida se tomó luego del establecimiento del euro como moneda común, la cual requería la coordinación de las políticas fiscales entre los diversos gobiernos.

Sin embargo, con la llegada de la crisis económica, trece de los dieciséis países que integran la zona euro han superado los márgenes establecidos en el pacto. El aumento del déficit es el resultado de los millones de euros dirigidos a salvar bancos en quiebra, diversas medidas para estimular la economía y el aumento de ayuda social debido al creciente número de desocupados. El déficit público para la zona euro en el 2008 era de 2,3 por ciento, mientras que este año alcanzará el 6,9 por ciento y en el 2010 subirá a 7,5.

Los déficit más pronunciados son Irlanda y Grecia, con un 12,2 y un 14,7 por ciento, respectivamente, para el año próximo. El caso griego es particularmente severo y podría llevar a la Comisión Europea, el órgano ejecutivo de la Unión, a multar a Grecia –un hecho sin precedentes–, por considerar que Atenas no ha hecho lo suficiente para poner sus cuentas en orden.

Francia, por su parte, la segunda economía más importante de la eurozona, exhibe un 8,2 por ciento de déficit público, es decir más de 5 puntos por encima del 3 por ciento establecido por el pacto de estabilidad y crecimiento. La Comisión ha llamado al gobierno francés a terminar con las "medidas excepcionales" de estímulo económico y atenerse al margen deficitario pactado para el 2013. Sin embargo, François Fillon, el primer ministro francés, sostuvo recientemente que es necesario más tiempo.

En España, que tiene la cuarta economía más grande de la eurozona y en donde el impacto de la crisis ha sido particularmente severo, el déficit público alcanzará el 10,1 por ciento en el 2010. Los españoles tendrán la presidencia rotativa de la UE el año que viene, para la cual se espera que los temas económicos ocupen un lugar central en la agenda.

Sin embargo, el caso más preocupante para el conjunto de la UE tal vez sea el de Alemania, primera potencia y motor económico de la Unión y sustento fundamental del euro. Las recientes elecciones, en donde la canciller Angela Merkel fue reelecta, han marcado el ascenso del Partido Democrático Liberal a la alianza gubernamental, partido que ha impulsado medidas de liberalización económica, notablemente, con el recorte de impuestos como medio para estimular el crecimiento económico.

Sin embargo, la coalición de gobierno alemán ha prometido una reducción impositiva de 24 billones de euros. La baja en la recaudación impositiva sin consiguientes gastos en el presupuesto público traería como consecuencia un mayor déficit o un mayor endeudamiento. Esto se sumaría a la deuda pública alemana, que ya alcanza el 80 por ciento del PBI y tiene perspectivas de aumentar a 90 por ciento durante la próxima década.

Según el pacto europeo, la deuda pública de los países miembro no debe superar el 60 por ciento de su PBI.

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