No de la Unión Europea a un plan de ayuda para los países del Este

No de la Unión Europea a un plan de ayuda para los países del Este
Lo decidió pese a que la crisis está llevando a la quiebra a los ex comunistas.
La Unión Europea decidió dejar a su suerte a los países del Este europeo, atrapados en la arrasadora crisis económica global pero sin las herramientas y poderío de sus socios occidentales.

Los líderes de la UE en una cumbre extraordinaria en Bruselas sobre la crisis económica rechazaron la creación de un plan de ayuda específico para Europa del Este. También, como era previsible, se mostraron contrarios a cualquier forma de proteccionismo

La UE apoyará caso por caso a los países de Europa del Este que enfrenten graves dificultades financieras, pero por ahora descarta un gran plan de ayuda, declaró el primer ministro checo Mirek Topolanek, presidente de turno del bloque, al final de la cumbre.

"Está claro que la Unión Europea no dejará a nadie al borde de la ruta", indicó Topolanek. En una minicumbre previa de nueve países ex comunistas que ingresaron al bloque desde 2004 (Polonia, República Checa, Eslovaquia, Hungría, Rumania, Bulgaria, Lituania, Letonia y Estonia), el primer ministro húngaro Ferenc Gyurcsany había pedido un plan de 160.000 a 190.000 millones de euros (entre 200.000 y 240.000 millones de dólares)".

"No debemos permitir que una nueva Cortina de Hierro divida a Europa en dos", dijo Gyurcsany cuyo país es uno de los más afectados por la crisis económica junto con Letonia, que se encuentra al borde de la quiebra.

Lo cierto es que los bancos de Europa occidental tienen inversiones estimadas en 1.5 billones de euros en esa región que, debido a la crisis, la caída de mercados y el impacto de insolvencia, son de muy difícil retorno si estas nacionales no recuperan el ritmo anterior. La percepción de ese quebranto provocó hace dos semanas una caída a plomo de todas las bolsas europeas.

Aún así, la demanda de Gyurcsany no encontró eco en sus socios, que prefirieron no ahondar en la idea de una división entre Este y Oeste. "Esta idea de dividir Europa entre viejos países miembros y nuevos países miembros, entre Este y Oeste, es un enfoque que rechazamos claramente", dijo en ese sentido Topolanek.

De su lado, el presidente del Eurogrupo (foro de ministros de Finanzas de la zona euro), el primer ministro luxemburgués Jean-Claude Juncker, afirmó que Europa del Este no forma "un bloque", aunque reconoció que tenía "problemas específicos".

En la misma sintonía, Angela Merkel destacó la "situación muy diferente" de países como Eslovenia, Eslovaquia y Hungría. "Hemos mostrado hasta aquí, en particular a través del ejemplo de Hungría, que ayudamos a los Estados que lo necesitan", argumentó Merkel.

Durante la cumbre, los líderes europeos buscaron por otra parte poner fin a la polémica creada por un posible regreso del proteccionismo, condenando toda medida en ese sentido en un texto adoptado por los 27 países de la UE.

"El proteccionismo no es la respuesta a la crisis actual", indica esa declaración conjunta que tiene lugar luego de que República Checa acusase a Francia de tomar medidas en ese sentido en su plan de ayuda al sector automotor. Más aún, los líderes europeos afirman su voluntad de hacer "una utilización máxima del mercado único" europeo, que garantiza la libre circulación de mercaderías, servicios, personas y capitales, "para apoyar el crecimiento y el empleo".

Esta muestra de unidad y firmeza fue saludada por el presidente de gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, para quien la "coordinación de esfuerzos" entre los países es clave.

El problema es que la recesión se agrava en la UE, afectando toda la actividad económica y al sector laboral, ya que el desempleo volvió a subir en enero en la Eurozona y se situó en 8,2%, un récord desde septiembre de 2006, con la pérdida de 256.000 puestos de trabajo en un mes.

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