Unidos contra el derroche de agua

Con las temperaturas extremas, el consumo trepó a 550 litros por habitante, más del doble de lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud. La empresa estatal busca acciones conjuntas con la municipalidad para limitarlo.
El calor sofocante de enero disparó no sólo el consumo energético sino también el de agua potable, a razón de casi 550 litros por habitante, cuando la media recomendada por la Organización Mundial de la Salud es de 250. Aguas Santafesinas advirtió ayer que "todos los sistemas de captación, producción y distribución están funcionando al máximo de la capacidad disponible". Desde Assa insistieron con la necesidad de "racionalizar lo máximo posible" el consumo, modificando algunas conductas arraigadas en la población. En ese sentido, el gerente de Relaciones Institucionales de la compañía, Guillermo Lanfranco anticipó que la intención de Aguas es avanzar junto a la Municipalidad en la modificación de algunas ordenanzas vigentes, en especial la que regula la limpieza de veredas. "Una alternativa sería no permitir el uso de manguera, sólo baldes y a la vez una o dos veces por semana, no como ahora que se autoriza todos los días", precisó Lanfranco.

El consumo de agua potable registrado durante los últimos días en Rosario y su área metropolitana se ubicó al máximo de la capacidad disponible de Assa. Desde la empresa explicaron a este diario que uno de los mayores inconvenientes fue lo "elevado de las tempertauras mínimas en especial durante la noche, lo que imposibilitó que funcionara regularmente las recargas de las reservas domiciliarias".

En ese marco, ayer la empresa reiteró la necesidad de realizar un uso responsable y solidario del agua potable dada la gran demanda que está afectando los niveles habituales de servicio en sectores de Rosario, Villa Gobernador Gálvez, Funes, Granadero Baigorria y Capitán Bermúdez.

Al respecto, Lanfranco comentó que una de las líneas de trabajo que se trazó la empresa es "avanzar este año junto a la Municipalidad en la modificación de algunas regulaciones que están vigentes y que poco ayudan para racionalizar el consumo". Concretamente aludió a una norma sancionada en 1977 "durante la dictadura que plantea que las veredas deben lavarse todos los días hasta las 8 de la mañana. En otras ciudades de la provincia como Rafaela, Reconquista, Rufino y Casilda hay marcos regulatorios mucho más restrictuivos. Rosario podría seguir ese ejemplo y permitir por un lado sólo la utilización de baldes ya que con la manguera que tira agua en forma constante (500 litros cada media hora) la mayoría se pierde sin ser aprovechada. Y también se puede ir a un sistema que permita lavar la vereda sólo algunos días y no todos".

En el Concejo Municipal se trataron varios proyectos vinculados a la temática. Uno de ellos, presentado por el socialista Edgardo Falcón establece la obligatoriedad para los lavaderos de autos de utilizar las denominadas "pistolas" con cortes automáticos para evitar el derroche.

Desde Assa también recomendaron para las piletas de esparcimiento de lona, "para no cambiar innecesariamente el agua, todos los días se le puede agregar cloro, de acuerdo a las siguientes proporciones: hasta 1400 litros, 6 tapitas de cloro por día; hasta 2500 litros, 10 tapitas; hasta 3500 litros, 14 tapitas".

Para la vida cotidiana "no dejar la canilla abierta mientras se lava los dientes, afeita o antes de ducharse. Al lavar la vajilla, no dejar la canilla abierta y solo abrirla para enjuagar. También se recomienda

"revisar canillas, llaves de paso y aparatos sanitarios para detectar y reparar fugas de agua ya que una pérdida constante en el depósito de un inodoro implica un derroche de entre 100 y 200 litros por hora".

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