Sin unidad, no pelean para ser senadores sino candidatos

Aunque ensaye variantes, hay una sola receta para que el radicalismo enfrente las próximas elecciones con alguna expectativa de éxito en la obtención de bancas nacionales: la unidad.
Si el radicalismo llega al 28 de junio fracturado o con vastos sectores "congelados" por la falta de consensos, entonces José Ignacio García Hamilton o José Cano (o cualquier otro afiliado) no estarán trabajando para ser senadores sino, simplemente, para ser candidatos.

La prolongada intervención del distrito Tucumán (vergonzante contraste con los reclamos radicales de institucionalidad) desmovilizó a la UCR. La dirigencia reconoce, incluso, que hasta la capacidad para controlar los comicios se ha visto resentida. Sin embargo, sigue siendo la estructura mayor en el frente que impulsa, si se la compara con sus socios mayores. Eso incluye al "campo", que no tiene un Alfredo de Angeli local y que, por tanto, es un valor a demostrar. Uno que, incluso, tiene dirigentes apoyando a Fernando Juri, en un lado, y a la senadora republicana Delia Pinchetti, en otro.

Ahora bien, la decisión de formar un frente o de llevar sólo candidatos propios debe ser tomada no en función de junio sino de 2011: ahora es cuando hay que atar los acuerdos con vistas a los próximos años, porque el alperovichismo apuesta la recontra-reelección: si arrasa en las urnas, es probable que promueva otra reforma constitucional.

Pero si todo pasa por conseguir un escaño nacional, en realidad la discusión de los opositores (la de estos y la de los otros) se reduce a plantear cuán funcionales están dispuestos a ser para el alperovichismo. Para el caso, hoy, el único distrito grande en el cual los Kirchner descuentan una victoria es Tucumán.

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