Unidad “mal parida” y un nuevo escenario político

El nuevo juego de alianzas por la compulsa del la interna justicialista modificará el tablero político en el Concejo Deliberante. Los cambios que vienen
El cierre de listas para las internas del Partido Justicialista dejó mucha tela para cortar. Versiones cruzadas y análisis en varias direcciones son el resultado del complejo entramado de fuerzas que buscará alzarse con el poder del histórico partido popular.

No son pocos quienes sostienen que el acuerdo sellado entre el intendente Pablo Bruera y el ex candidato a intendente Carlos Castagneto va más allá de un reparto de cargos en el histórico partido. Según indican algunas versiones el pacto impactará en el gabinete Comunal, puntualmente en la dirección de Desarrollo Social que hasta hoy dirige Juan Pablo Crusat. Según trascendió, una persona de máxima confianza de Castagneto llegará a ese área con un subsidio de seis millones de pesos.

Como parte de los acuerdos, el concejal Carlos Melzi mantendrá su bloque kirchnerista pero responderá a los pedidos del oficialismo. Ese unibloque se verá fortalecido con la posible salida del concejal José Artega y el reemplazo de Daniel Vázquez, un dirigente que responde al senador Guido Carlotto pero que se sumaría al bloque castagnetista.

La salida de Arteaga es un secreto a voces, tiene una oferta para ocupar un área en el ministerio de Desarrollo Social con vinculación directa a la ministra Alicia Kirchner. Desde el entorno de Arteaga se niegan a establecer una fecha para el pase del concejal a Capital Federal y sólo dicen que “será una decisión que se tomará dentro del bloque”.

Mientras tanto, las versiones indican que el ex secretario de seguridad de la Provincia y aliado de Bruera, Luis Lugones, será quien dedicará más tiempo al partido. “El intendente tiene demasiados problemas en la ciudad como para dedicarle tiempo a la rosca del PJ”, dijeron off the récord algunos referentes peronistas.

Pero si en algo coinciden las fuentes consultadas es en que esta unidad del partido “nació mal parida”. Existirían demasiadas diferencias internas y demasiado desprecio entre los sectores.

“Le dimos un espacio (a Castagneto) ahora no puede pedir más”, habría dicho una persona muy cercana al bruerismo. Mientras tanto, Castagneto y Melzi mirarían a los viejos líderes del partido con recelo. Según dicen, “ellos se consideran la nueva política”, aunque incurren en los vicios de las política clientelista de los 90. Castagneto es investigado por la Justicia por repartir electrodomésticos con el objetivo de conseguir votos.

Repercusiones en el Concejo

Sin dudas, la alianza Bruera-Castagneto repercute en el plano legislativo. Durante todo el año, el presidente del cuerpo, Javier Pacharotti, tuvo que lidiar con complejas alianzas para conseguir los votos y cumplir con las ordenanzas que pedían desde el Ejecutivo. Finalmente el oficialismo consiguió aprobar lo necesario pero quizás con mucho desgaste.

El próximo año, Pacharotti tendrá más aliados en el recinto y -como consecuencia- éstos tendrán menos poder para traccionar. A esto se suma un alakismo casi diezmado y sin fuerzas para conformarse como oposición.

Duras críticas

Algunos sectores que se mantuvieron ajenos a la interna criticaron con dureza la alianza entre Bruera y Castagneto. “Quienes hasta hace un año nos proponían un nuevo proyecto de ciudad y hasta hace poco tiempo mandaban a leer al General Perón, hoy forman parte de un armado que importa dirigentes porteños para cargos tan importantes que hacen a la vida interna de nuestro partido y desconocen absolutamente la realidad partidaria de cara a la sociedad”, dijo el concejal Gonzalo Atanasof. Otro que disparó con dureza fue Arteaga. “Es vergonzoso que en nombre de la unidad lo que hasta ayer era corrupto, viejo, clientelar, patoteril y pejotista en términos despectivos hacia nuestro movimiento, hoy parece ser la mejor opción para el Peronismo Platense de la mano de quienes o no viven en la ciudad o no militaron por años en nuestras filas”, afirmó el edil.

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