Unas 60 comunas de Buenos Aires tienen las cuentas fiscales en rojo

Unas 60 comunas de Buenos Aires tienen las cuentas fiscales en rojo
Muchas no podrán pagar sueldos; les dan superpoderes para refinanciar deudas
En tiempos de agitación política y de desavenencias con el campo, los intendentes de la provincia de Buenos Aires acaban de sumar otra señal de alarma: una inocultable depresión financiera, inédita desde lo peor de la crisis de 2001/2002. Según estadísticas oficiales, unos 60 municipios cerraron 2009 con sus cuentas "en rojo". Y al menos 20 no podrán pagar este año sueldos ni insumos básicos sin respaldo provincial o nacional.

Para frenar la debacle, el gobierno bonaerense modificó el último presupuesto y desempolvó medidas que no se usaban desde 2002. La más importante: todos los intendentes tendrán "superpoderes" para reasignar a su gusto partidas presupuestarias durante 2010, sin autorización previa de los concejos deliberantes. Además, no recibirán sanciones por haber cerrado 2009 con déficit, podrán pagar con bonos a los proveedores y hasta refinanciar sin límites sus deudas provinciales.

En el gobierno provincial, el jefe de gabinete de Daniel Scioli, Alberto Pérez, se mostró elusivo cuando se refirió al rojo de las comunas. En diálogo con LA NACION, dijo que "hablar de crisis financiera o de rojo fiscal en los municipios bonaerenses es erróneo; son preconceptos".

Sin embargo, los números hablan por sí solos y varios intendentes y dirigentes de la oposición consultados refutaron a Pérez.

"El déficit de los municipios es una consecuencia de la política del propio gobernador, que ha bajado los brazos para conducir política y económicamente la provincia. Es el problema de un gobierno que gasta por encima de su posibilidad de recaudar", opinó el diputado del peronismo disidente Francisco de Narváez.

En términos similares se expresó Héctor "Toty" Flores, diputado de La Matanza por la Coalición Cívica. Sostuvo que en las comunas bonaerenses existe "un modus operandi de intendencias que manejan desde hace muchos años recursos sin control alguno".

Las medidas que se tomarán para refinanciar las cuantiosas deudas de las comunas son un gesto político, sobre todo para quienes son la principal base de sustentación de los gobiernos nacional y provincial: los intendentes del conurbano, que viven como una tragedia el drama de las cuentas y que agigantan sus reclamos con razonamientos partidarios.

Esos jefes distritales son los que en cada reunión reservada dicen sentir que los sueños presidenciales de Néstor Kirchner pueden arrastrarlos a un duro traspié electoral en 2011. Y que si le suman un desastre financiero, tendrán garantizada la derrota.

Por eso, un grupo de intendentes ya ha empezado a atender las llamadas del ex presidente Eduardo Duhalde (acaba de postularse a la presidencia), otro coquetea con De Narváez y algunos se reúnen en secreto con el intendente de Tigre, Sergio Massa. Es una forma más de presionar y conseguir beneficios.

En medio de la ebullición, las medidas bonaerenses tuvieron en parte el objetivo de aplacar ese ánimo inquieto. Un malestar que, hasta hace un par de meses, veían en el gobernador Daniel Scioli un aliado para contener a Kirchner, pero que ahora se sienten "defraudados" por su alineamiento irrestricto. A eso le suman quejas de gestión. En lo económico, se embanderan en reclamos porque bajó la coparticipación y repiten que las políticas fallidas -por ejemplo, en seguridad- les dinamita el plafón para imponer aumento de tasas. En algunos distritos, las subas previstas en 2010 serán de hasta el 50 por ciento.

En la provincia refutan quejas políticas con explicaciones técnicas. Admiten que la coparticipación cayó el 2,5% respecto de lo previsto, pero sostienen que se equilibraron los aportes por el ingreso extra de los programas de Inclusión Social, de Fortalecimiento de Municipios y el Federal Solidario (sojero).

Los intendentes se enojan si se les repite el argumento. Ante LA NACION, un influyente intendente del conurbano mostró sus planillas: decía que la coparticipación había caído, pero que además le había llegado la mitad del dinero del fondo sojero, que el fondo de Inclusión Social había bajado un 12% y el de Fortalecimiento de Municipios, un 20.

El ex intendente de Almirante Brown Jorge Villaverde expresó que "en 2007 el municipio contaba con 937 empleados, número que guardaba una relación lógica con la extensión del municipio. Hoy los empleados se han duplicado y el personal es excesivo". De esta manera, el ex jefe comunal del PJ reconoció la existencia de un fuerte déficit en su distrito y en otras comunas del conurbano.

Situación grave

Aun con tironeos políticos, unos y otros reconocen que la situación es objetivamente grave. Para disimular sus problemas, hasta hubo varios jefes comunales que decidieron imputar pagos de diciembre como gastos de enero. Y la mayoría admite no tener plan B para afrontar eventuales reclamos salariales. En el conurbano les temen especialmente a las ansias de poder del camionero Hugo Moyano, que controla buena parte del servicio de recolectores de residuos, uno de los principales gastos locales en el Gran Buenos Aires.

El dinero escasea y los ejemplos abundan. Como otros distritos, Ituzaingó en 2010 amplió su presupuesto casi un 150% para solventarse: cerró 2009 con más de 4.000.000 de pesos de déficit. El "rojo" en Lanús fue de 15.000.000. En una reunión con otros intendentes, el conductor del sur del conurbano, el jefe comunal de Florencio Varela, Julio Pereyra, confesó un déficit cercano a los 10.000.000, aunque en la Secretaría de Hacienda de su municipio nadie se anima a mostrar números oficiales. Eso sí, se quejan porque tuvieron 2.000.000 de pesos menos de coparticipación. Y para este año prevén un aumento de tasas del 20%.

En Quilmes, Francisco "Barba" Gutiérrez es más drástico: quiere que un millar de empleados pasen a ser beneficiarios del Plan Argentina Trabaja, que financia el gobierno nacional. Una forma de equilibrar un presupuesto que destina un 50% a salarios. En Pilar, el intendente Humberto Zúccaro ya empezó a usar los bonos provinciales para pagarles a los proveedores. Aprobó una ordenanza antes de fin de año y decidió endeudarse para solventarse en 2010. Entre quejas y reclamos, todos buscan sacar provechos similares. El intendente de Tigre, Sergio Massa, dijo que en su comuna no hay déficit, pero justificó esta situación con el elevado nivel de recaudación que tiene y evitó hablar de otros municipios.

A la mayoría de los caciques sólo les preocupa no perder poder en sus territorios. Por eso hacen saber que hablan con Duhalde, con De Narváez o con Massa. Un juego de coqueteos que asegure los beneficios que evitarán más lamentos.

Las cuentas

* Problemas financieros. Según las estadísticas oficiales, casi 60 municipios bonaerenses cerraron el año con sus cuentas en rojo fiscal. Al menos otros 20 no podrán pagar sueldos o gastos corrientes sin apoyo provincial.

* Superpoderes. Ante este cuadro de situación, la administración de Daniel Scioli desempolvó medidas que no se usaban desde 2002. Se trata de una especie de "superpoderes".

* Sin consulta. Por intermedio de esta herramienta legal, los jefes comunales podrán reasignar partidas con total arbitrariedad y sin tener que requerir la aprobación de los concejos deliberantes de sus distritos.

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