Unas cien mil razones para explicar semejante despropósito

Los grupos piqueteros diseminados por todo el país están enfrascados en un virulenta puja por el reparto de fondos nacionales, que hasta el año pasado fluían regularmente y más o menos a conformidad de todos, pero que ahora, crisis mediante, han empezado a escasear.

por José Mauro

Como la torta se achicó y los comensales son cada vez más -el aumento de la pobreza tiene que ver con eso-, el reparto ya no alcanza a satisfacer a todos: los que quedan rezagados o directamente excluidos, reclaman. Algunos gritan y se movilizan, otros van más lejos.

Lo sucedido ayer con la toma del Concejo Deliberante fue un hecho inusitadamente violento pero que se sitúa dentro de un contexto más político que social, aunque se quiera mostrar lo contrario. Viene a ser continuidad de otras acciones similares recientes en las sedes municipales de Desarrollo Social y del Enosur, o de las amenazas de corte de ruta por parte de grupos locales para el fin de semana largo (finalmente no concretadas), o de algunas de las últimas manifestaciones frente al Palacio Municipal. El origen es el mismo: grupos que se disputan el favor de las autoridades para seguir recibiendo subsidios que se cortaron o están en peligro de perderse.

El grupo que encabeza el dirigente Mario Puche fue el más agresivo ayer en el Concejo. Está enfrentado abiertamente con otro grupo liderado por "Chacho" Berrozpe, otrora violento pero ayer ausente. En la disputa está en juego un monto de unos 100 mil pesos mensuales a distribuir entre las "cooperativas de trabajo" que ellos -y otros dirigentes piqueteros- formaron en Mar del Plata, como condición exigida por Desarrollo Social de la Nación para seguir surtiéndolos de asistencia económica.

Para hoy estaba anunciada una visita a la ciudad de la ministra Alicia Kirchner y -según confesaron ayer algunos de los ocupantes del recinto del HCD- Berrozpe le preparaba una movilización de apoyo, en "agradecimiento" por haber sido favorecido con la porción más sustanciosa de los convenios. El grupo de Puche se siente "afuera" de ese reparto y si los convenios se firman solamente con los más afines al Gobierno nacional, "adiós fondos y adiós cooperativas", habrán pensado. Para hacer público su descontento decidieron montar un gran ruido y no tuvieron otra -peor- idea que irrumpir por la fuerza en el Palacio Municipal, agredir personas, dañar instalaciones, y provocar más angustia e intranquilidad a la que ya tienen diariamente los ciudadanos, incluidos ellos.

Nada hay que objetar por cierto cuando se pide trabajo y se quiere trabajar. Pero los marplatenses tienen derecho a preguntarse si es esta la manera de hacerlo...

Es a este tipo de acciones y sus reacciones cada vez más violentas a las que aluden los obispos cuando han alertado reciente y reiteradamente sobre el riesgo de ruptura de las normas mínimas de convivencia en la sociedad argentina.

Comentá la nota