Unánime rechazo en España a que Gazprom compre Repsol

Madrid - Mientras el anuncio del viceprimer ministro ruso sobre el interés de Gazprom en Repsol provocó ayer la reacción adversa de funcionarios oficiales y del presidente de la petrolera, Antoni Brufau, ayer trascendió en Madrid que la petrolera rusa Lukoil está negociando con Sacyr Vallehermoso. El tema es de importante repercusión en la Argentina porque la petrolera española es la principal accionista de YPF.
Según la edición on line de «El Mundo», la constructora española, propietaria de 20,01% de Repsol, y por eso su principal accionista individual, está negociando la venta de esa parte con la petrolera rusa Lukoil.

Sacyr se limitó a reiterar un comunicado que emitió el pasado 12 de setiembre en el que afirmó que estaba dispuesto a vender, al tiempo que aseguró que desde entonces se han producido «contactos con posibles inversores, que pudieran estar interesados sin que a la fecha de hoy se haya materializado un acuerdo».

Por otra parte, el vicepresidente segundo del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, y también ministro de Economía, Pedro Solbes, aseguró que «le chirría» la idea de que una empresa pública extranjera como Gazprom compre Repsol. Solbes calificó a Gazprom como un «caso muy especial», poco después de aclarar que no tiene problemas con la presencia de empresas extranjeras en España.

Solbes se explayó aún más y aseguró que Gazprom es una empresa «de clara mayoría pública, por no decir de absoluta mayoría pública y de un país en el que la economía de mercado no juega con los mismos conceptos que nosotros tenemos».

Recelo

Un poco más duro y con cierto recelo hacia Sacyr, el titular de Repsol, Antoni Brufau, dijo que no se pronunciará porque se trata de un asunto que afecta a los accionistas. «No me afecta a mí», aclaró.

Pero también aseguró: «Hay una serie de premisas que deben respetarse. Si somos una empresa privada, seguir siendo privada. Si somos independientes, seguir siéndolo. Y, por encima de todo, si somos una empresa española, seguir siéndolo. Estos tres criterios tienen que mantenerse». Brufau hizo estas declaraciones en Zaragoza, donde asistió al V Congreso de la Confederación Española de Directivos y Ejecutivos.

En el acto coincidió con Isidre Fainé, presidente de La Caixa, entidad que con 12% es el segundo accionista de Repsol. Fainé, sin embargo, no habló sobre el futuro de la petrolera española.

Brufau también indicó que «lo que hagan los accionistas es su responsabilidad y lo que tenemos que hacer es respetar sus decisiones». Pero sugestivamente agregó que «si el presidente de Sacyr me pide opinión se la voy a dar encantado y colaboraré con él para que pueda alcanzar en cierta medida los objetivos que persiga, sin renunciar a los objetivos de Repsol».

Por su parte, desde la oposición, el presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, aseguró que está «radicalmente en contra de que una empresa rusa, monopolística y pública se pueda hacer con 20% de Repsol» y se mostró confiado en que al gobierno de Zapatero «ni siquiera se le pase por la imaginación autorizar la operación».

Rajoy indicó que « claramente se puede impedir que una empresa rusa monopolística pretenda hacerse con 20% de un sector estratégico», como lo impidieron otros países europeos.

Desde Bruselas, autoridades de la Unión Europea dijeron que «Gazprom puede presentar una oferta» por una empresa, pero puso en duda la capacidad de que la empresa estatal rusa lleve adelante su oferta por cuestiones de financiación y por las pérdidas que tiene acumuladas.

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, se refirió a la disposición aprobada por los Veintisiete -dentro de una legislación más amplia sobre la regulación de los grupos energéticos- para impedir a empresas extranjeras hacerse con el control de las redes europeas de transmisión de gas y electricidad. Recordó que esa limitación -conocida como «cláusula anti-Gazprom»- fue respaldada por todos los Estados miembros.

Por último, Repsol presentó resultados del tercer trimestre, revelando un incremento de 15% en el resultado neto acumulado a septiembre de 2008 con 2.816 millones de euros debido a la revalorización del barril de petróleo, mejores márgenes de refinación y los resultados en YPF, que elevó 22,8% los beneficios de explotación hasta 1.046 millones.

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