Unaa vez más

Debo decir que me alegro de la actitud exhibida por el diario El Atlántico de señalar las vinculaciones de Florencio Aldrey Iglesias con el gobernador Daniel Scioli, y las negociaciones para entregarle al coruñés la actual Estación Terminal de Ómnibus que se ubica en Alberti y Sarmiento.
No es un secreto que todas las maniobras que se llevaron a cabo para impedir el proyecto que llevaría a la ciudad a otro nivel con la construcción de una moderna ferroautomotor en la zona del aeropuerto local tenían por objetivo asegurar un esquema de negocios que privilegiara la inclusión de Aldrey Iglesias.

Nunca el negocio fue la explotación, sino el manejo inmobiliario de los terrenos de la actual estación de ómnibus. Hacia allí se dirige la entente Scioli/GAP/Aldrey, aunque obvio es que el Intendente es un partiquino menor en este juego. No es tampoco un dato ajeno que haya sido el arquitecto José Luis Castorina uno de los más fuertes opositores al proyecto de construcción de la ferroautomotora en Camet: Castorina, como presidente del Colegio de Arquitectos de la ciudad, fogoneó el fondear el proyecto en cuestión junto a su fallecido colega Carlos Mariani.

Estas prácticas se han vuelto recurrentes. Hace unos días, un inversor señalaba: "Yo aconsejo a mis amigos no pensar en inversiones en Mar del Plata. Acá, si nos sos Aldrey o Gherbi (Patricio), no podés hacer nada". Las quejas a la omnipoderosa presencia de COARCO en materia de contratos de obra pública es una constante en el sector. Allí hay también un gran interrogante: ¿qué cambió? Porque hay que recordar que el actual Intendente denostaba a la empresa de Gherbi y particularmente era muy desdeñoso con Alejandro Gómez, cuñado de Gherbi y lobbista de la empresa. Sin embargo, fuentes sumamente confiables sostienen que fue en reunión privadísima entre Pulti y Gherbi -armada por José María Conte- que se acordó un pacto de silencio y buenos negocios. Lo conversado en la reunión de marras ya tiene variadísimas versiones en el ambiente de la construcción, y muchas de ellas son de peso.

En el tema de la actual terminal de ómnibus, hay un desconocimiento supino por parte de las autoridades. Castorina anunció hace semanas, luego de una reunión con la siempre funcional ministra de Obras y Servicios Públicos de la Provincia, Cristina Álvarez Rodríguez, que estaban adelantadas las tratativas para el traspaso del inmueble a la Municipalidad. Increíble que se ignore que la propiedad de este bien público ya es municipal, y que lo es por una ley impulsada por el ex senador provincial Néstor Saggese, resuelta por Oscar Pagni. Que Álvarez Rodríguez y Castorina no lo sepan es cuando menos raro, y que Saggese, hoy definido como "amigo" de Pulti, no se lo haya comunicado, bastante más que llamativo.

Pero está en ciernes un tema que puede poner fin a toda esta historia de corrupción institucional que agobia al ciudadano de bien y aleja a los inversores. Semanas antes de la cumbre de alcaldes, la comuna erogó $156.000 para gastos de protocolo a Hotelera del Mar (Florencio Aldrey Iglesias). Ese monto, que pagó por supuesto el contribuyente, es una cifra menor comparada con los tres millones de dólares sin garantía real que recibió Aldrey de la Provincia a través del FOGABA para instalar los equipos de aire frío/calor del Hotel Provincial. Este crédito está hoy bajo la mirada de la Justicia. Sólo falta que alguien que no sea un vasallo de este poder de opereta desee ser digno en su vida y su rol para avanzar en materia de los hechos penales existentes. ¿O es que habrá impunidad, derroche y farra una vez más?

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