Un ultraderechista será canciller israelí: inquietud en la región

Un ultraderechista será canciller israelí: inquietud en la región
El polémico Avigdor Lieberman dirigirá la diplomacia en el futuro gobierno, según acordó con Netanyahu. El líder de Israel Beitenu se opone a negociar con los palestinos. Tanto la UE como la Liga Arabe manifestaron su preocupación.
Si no se produce algún cambio inesperado en los próximos días, la mano derecha del próximo jefe de Gobierno israelí, Benjamín Netanyahu, será su futuro canciller, el ultraderechista Avigdor Lieberman, quien basó su campaña electoral en la incitación al odio entre judíos y musulmanes.

El acuerdo del Likud con Lieberman, del partido Israel Beitenu (15 escaños), se firmó en la madrugada de ayer y consigna que la agrupación ultraderechista, la tercera fuerza del país, obtendrá el ministerio de Relaciones Exteriores, al igual que los de Seguridad Interior, Infraestructura, Turismo e Integración (inmigración). Netanyahu no tiene los escaños suficientes para gobernar solo, por lo que necesita alianzas para ser jefe de Gobierno. Aún intenta sumar a Kadima, de Tzipi Livni, pero es una opción cada vez más lejana.

La designación de Lieberman al frente de la diplomacia israelí despertó polémica. Lieberman ha propuesto, por ejemplo, que los árabes ciudadanos de Israel acepten trasladarse de por vida a un Estado palestino o a Jordania, que los detenidos musulmanes sean untados con grasa de cerdo, que el Presidente egipcio Hosni Mubarak "se vaya a la mierda" y otras expresiones que no le abrirían un exitoso camino en el intrincado mundo de las negociaciones de paz.

Lieberman es un duro que se niega a toda concesión a los palestinos o los países árabes y busca el apoyo de un millón y medio de inmigrantes de la ex URSS y el de la población israelí laica, a la que promete romper el monopolio del rabinato judío para las conversiones y para posibilitar matrimonios mixtos que hoy están prohibidos en Israel.

La formación del nuevo gobierno israelí preocupa a la Unión Europea, que hasta ahora omitió mantener relaciones con Hamas con el argumento de que el grupo no reconocía las decisiones de los gobiernos palestinos anteriores respecto de Israel.

Javier Solana, jefe de política exterior de la Unión Europea, dijo ayer que si Israel no apoya la solución de los dos Estados para dos pueblos, avalada por los países árabes y todo occidente, "podría haber consecuencias". La comisaria de Relaciones Exteriores, Benita Ferrero Waldner, agregó: "Queremos que el nuevo gobierno israelí y todos sus ministros acepten la solución que nosotros apoyamos desde hace tiempo". Por su parte, el secretario general adjunto de la Liga Arabe, Mohamed Sobeih, dijo que "la formación de un gobierno de extrema derecha es un mensaje claro que significa el rechazo de todas las formas de paz". "La pelota está ahora en el campo de Estados Unidos y de la UE", agregó Sobeih.

"Lieberman es lo mejor que nos podía pasar", comentó a Clarín un funcionario de la Autoridad Palestina, allegado a las tratativas con Israel. "Durante los últimos años tratamos de avanzar en las negociaciones con el premier Ehud Olmert y la canciller Tzipi Livni, que se comprometieron públicamente con la fórmula de 'Dos Estados para dos pueblos' y, a pesar de muchos avances en las conversaciones, éstas no llegaron nunca a convertirse en compromiso por parte del gobierno israelí", agregó. "Ahora podemos exigir a EE.UU. y a Europa que obren según los parámetros que se fijaron para Hamas: no se trata con ellos hasta que no reconozcan los tratados ya firmados con Israel por la OLP y la Autoridad Palestina."

La fuente palestina plantea también un nuevo escenario: "la Autoridad Palestina tratará con todo gobierno israelí comprometido con el proceso de paz, pero no parece ser el gobierno que será nombrado en los próximos días, por lo que llamaremos al mundo a presionar a Israel como lo hicieron con Hamas".

El funcionario palestino continúa: "El fracaso de las tratativas de paz de la Autoridad Palestina con Israel refuerza automáticamente a Hamas y debilita a la mayoría palestina que cree aún en la solución de dos Estados para dos pueblos, y hace ganar espacio a quienes llaman a una solución de un Estado binacional, en el que palestinos sean merecedores de igualdad de derechos, y obligaciones." Según la ley israelí, Netanyahu tiene hasta el 3 de abril para armar un nuevo Gobierno y obtener la aprobación del Parlamento.

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