El último mapa de ordenamiento protegía 2 millones de hectáreas

Dos millones de hectáreas para conservar, 6.200.000 para explotar forestalmente, y 1.300.000 para desmontar son los números de la última propuesta oficial presentadas desde el INTA y Parques Nacionales (APN), instituciones que trabajaron en la Unidad Ejecutora que se creó desde el gobierno provincial con el objeto de disponer el proyecto de ordenamiento territorial de los bosques nativos que quedan en Salta.
Ese último mapa es el que se presenta en esta nota. Aún se desconoce si es el que presentará el Gobierno. Hasta ahora, no se entienden las verdaderas razones por las cuales el gobernador Juan Manuel Urtubey no hizo la presentación oficial del mapa cuando debía y aún lo mantiene en secreto.

Lo que se sospecha es que ante los intereses de diferentes sectores, las delimitaciones que dispusieron los técnicos en la cartografía original, habrían sido cambiadas.

Según el mandatario, el mapa recién se conocerá tras la aprobación de la ley de ordenamiento territorial de bosques nativos de Salta. Paradójicamente el senador-productor de Anta, Alfredo Olmedo, presentó el mapa que acompaña su proyecto de ordenamiento a los legisladores. En este se dispone la posibilidad de desmontar en la provincia cinco millones de hectáreas de bosques nativos.

En medio de un contexto confuso, los legisladores trabajan sobre un texto de ley ambiguo y muestran apuro por aprobar una normativa que en principio -según quienes entienden del tema-, al menos debería contar con una guía sobre dónde y cuánto se debe desmontar según el principio rector de este ordenamiento: el umbral de cuencas.

Para ello, los legisladores deberían contar con el mapa o las coordenadas longitudinales de cada una de las categorías; o sea, la 1 o roja (conservación absoluta), la 2 o amarilla (explotación forestal u otras actividades sustentables como turismo), y la 3 o verde (que es la que indica en dónde se pueden seguir autorizando desmontes para la expansión de la frontera agrícola).

Salta se estaría convirtiendo en la única provincia que no presentó el mapa para que los legisladores se guíen en el tratamiento del proyecto.

Pocos fueron los diputados que salieron a cuestionar este desconocimiento. Los demás quieren consensuar un texto de ley en comisiones bicamerales y a puertas cerradas. Sin el mapa en sus manos, se desconoce cual es el horizonte técnico con el que cuentan para decidir sobre el futuro de la biodiversidad de la provincia.

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