Se va el último lugar para los fumadores en el Cívico

Son las escaleras de emergencia que dan a calle Las Heras. Dicen que lo harán por seguridad.
El último lugar que tienen los fumadores para degustar un cigarro en el Centro Cívico no podrá ser utilizado para lo que se usa actualmente, aseguraron desde la Intendencia del edificio. Se trata de las escaleras de emergencia que dan a calle Las Heras. Tendrán un precinto frágil para que la gente sólo las abra en un verdadero caso de emergencia. La intención es despejar ese lugar por estrictas razones de seguridad, para que no haya muchos individuos cerca de las escaleras y así identificar con claridad por las cámaras a delincuentes que decidan usarlas para escapar, explicaron desde la Intendencia.

Antes de fin de año colocarán los plásticos en las manijas, aseguró Daniel Cárcamo, jefe de Control Operativo del edificio. Por otra parte, tres instituciones consultadas dicen no conocer reglamentaciones sobre tiempos para salir a fumar. Y si los empleados tienen que ir al patio para hacerlo, se demorarán más en subir y bajar hasta sus pisos.

Para evitar que los empleados rompan los precintos, se sancionará al responsable después de revisar las imágenes de las cámaras, que están adentro del edificio pero no en las escaleras. La idea es comunicarle al jefe superior de la persona en cuestión y que él determine el castigo. En el edificio trabajan cerca de 3.000 personas, pero nadie se anima a calcular cuántas de ellas son fumadoras. Lo que se ve es que casi todo el tiempo hay gente con cigarrillos allí.

Las salidas de emergencia que dan a Avenida España están precintadas porque son puertas dobles y entre las 2 manijas se puede envolver un precinto. Los guardias de seguridad revisan esos plásticos cada 20 minutos para corroborar que no estén rotos. Pero estos precintos no son violados, los fumadores se van hasta el lado de Las Heras.

A cada costado del edificio hay 4 escaleras de emergencia, pero del lado de Las Heras hay puertas simples, por lo tanto no hay 2 manijas donde envolver los precintos. "Antes de fin de año dispondremos de un elemento metálico junto a la manija para poner el precinto. Las escaleras de ese sector son metálicas con rejas por donde corre sin interrupción el aire", dijo Cárcamo.

Si bien en el edificio no hubo muchos robos o hurtos, se busca mayor seguridad. "En los últimos 2 años hubo 6 incidentes con carteristas y todos fueron atrapados", aseguró el intendente del edificio. Pero con gente por esas escaleras, entrando y saliendo, un delincuente puede confundirse entre los empleados que salen a fumar. "Un tiempo antes de precintar esas puertas avisaremos en cada repartición para que se acostumbren a no ir allí", agregó Cárcamo.

¿Sin reglamentación?

Al ser consultado Hugo Leglise, secretario General de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) y de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) en San Juan, dijo que "no está reglamentado específicamente si se le da tiempo a un trabajador para que salga a fumar, eso queda en un acuerdo entre empleado y empleador". Por su parte, Miguel Angel Rivero, secretario administrativo de la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN), dijo desconocer si había reglamentación, pero aseguró que el permiso para fumar es como el de ir al baño, algo que se acuerda entre empleados y jefes.

Desde la Dirección General de Recursos Humanos y Organización, que se encuentra en el Centro Cívico, el subdirector, Andrés Abelín, dijo que esos minutos para fumar es como tomar una taza de té: es algo común y permitido. "Nunca tuvimos problemas por ese tema en el edificio" aseguró, y agregó que "cuando no se pueda fumar en las escaleras, tendremos que bajar al patio o, mejor aún, dejar de fumar".

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