El último aporte de Alfonsín

Por Jorge Rosales

Esta semana la política argentina deberá rendir examen y ponerse a la altura de la demanda popular que significó el grito del multitudinario adiós a Alfonsín. Las decenas de miles de argentinos que lloraron la muerte del padre de la democracia moderna argentina clamaron por diálogo, consenso, ética republicana y austeridad. Atributos y cualidades que el viejo líder abrazó hasta su partida definitiva.

Nada será igual en la política de los próximos meses después del funeral del jueves pasado, convertido en un hecho extraordinario en una Argentina necesitada de puentes que conduzcan al diálogo y que construyan un clima de discusión sin crispación.

Es cierto que ya aparecieron quienes han tratado de sacar ventaja de este episodio. Y también que hay preocupación en el oficialismo, porque el reclamo popular de consensos contrasta con el derrotero seguido por el Gobierno en los últimos años. En términos electorales esto contribuirá a potenciar las carencias, por un lado, y aumentar las posibilidades de quienes hasta ahora aparecían sin posibilidades de tener una incidencia trascendente en los comicios de junio, por el otro.

El rejuvenecimiento del radicalismo también tiene en Alfonsín a su responsable. Cobos ya no es un traidor al partido y será recibido por sus correligionarios con los brazos abiertos en la Convención Nacional. Leopoldo Moreau, un alfonsinista de pura cepa, ha dado un paso al costado en la interna partidaria para dejarle el camino libre a Ricardo Alfonsín, hijo del líder muerto, para que sea el primer candidato a diputado nacional. Ese gesto esconde también un intríngulis: al potenciar la figura de Alfonsín para que el centenario partido reclame con Ricardo Alfonsín el primer lugar en la lista de candidatos a diputados nacionales en la alianza con la Coalición Cívica, desplazando a Margarita Stolbizer, puede terminar haciendo estallar el acuerdo. Esto lo entendió Ricardo Alfonsín y ha dejado en claro que no se puede caer en mezquindades. Por eso, es seguro que será el segundo nombre en la lista.

Elisa Carrió también ha quedado afectada por la muerte de Alfonsín. En el inicio de la Semana Santa estará inmersa en la búsqueda de una estrategia que saque a su coalición de la encrucijada que el escenario político vuelve a colocar a la política argentina: el peronismo dirimirá el poder partidario otra vez en elecciones generales al menos en seis provincias. Una de ellas será Buenos Aires.

Y Kirchner, tal vez en la soledad y la paz de El Calafate, termine durante el fin de semana de definir qué hará en junio. La diferencia que lo separa de De Narváez en las últimas encuestas está dentro del margen de error. Una luz tan exigua que podría significar un triunfo mínimo o una derrota segura.

Alfonsín se fue. Pero nadie podrá decir que lo hizo sin hacer un último aporte para la política.

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