Ultimátum de Obama: exige más reformas a las automotrices

El presidente rechazó los planes de reestructuración presentados por General Motors y Chrysler, al borde de la quiebra, para recibir más ayuda estatal. Y les dio entre 30 y 60 días para que presenten nuevos proyectos. Caída en Wall Street.
Después de rechazar los planes de reestructuración que presentaron, el presidente Barack Obama colocó ayer a las automotrices entre la espada y la pared. General Motors tiene 60 días más para presentar un nuevo plan que sea viable y que merezca ser apoyado con fondos públicos. De lo contrario irá a la quiebra. Chrysler obtuvo 30 días para finalizar un acuerdo con Fiat. Si no lo logra también irá a la bancarrota.

El hecho de que GM y Chrysler no hayan podido cumplir con los requisitos impuestos por la Casa Blanca hace un par de meses para poder obtener más fondos públicos hizo que Wall Street se derrumbara. El Dow Jones cayó 3,2%, el Nasdaq bajó 2,82%, y el S&P 500 derrapó 3,42%.

El ultimátum de Obama dio resultados mucho antes de lo esperado. Ayer al mediodía Chrysler sorprendió a todo el mundo anunciando que había llegado a un acuerdo marco con Fiat. Si bien todavía hay obstáculos para llegar a un acuerdo definitivo, éste fue un primer paso alentador.

Nadie es, sin embargo, muy optimista con respecto a lo que pueda suceder con GM. La renuncia forzada de su presidente Rick Wagoner es la mejor muestra de que la empresa no tiene un buen plan que le permita sobrevivir a la crisis que está padeciendo.

Durante su presentación, Obama aclaró que la partida de Wagoner "no es una condena" a su persona ni a las casi cuatro décadas que dedicó a General Motors. La Casa Blanca forzó su renuncia porque "se necesitará una nueva visión y una nueva dirección para crear el GM del futuro".

De hecho, Wagoner fue incapaz de anticipar el cambio más radical que ha experimentado el sector automotriz en décadas, la necesidad de contar con vehículos alternativos, híbridos y eléctricos. El fue el responsable directo de la cancelación del EV1, el primer auto eléctrico destinado a ser comercializado masivamente, a pesar de las presiones de los usuarios para que mantuviese el programa.

Obama decidió adoptar una posición más dura que la que tomó inicialmente con respecto a las automotrices simplemente porque la paciencia del estadounidense medio ha comenzado a agotarse. Los sondeos muestran que el descontento reinante con respecto a la manera en que el gobierno de Obama está utilizando fondos públicos para rescatar a empresas y bancos ineficientes está en aumento.

Obama explicó la importancia de que los dos gigantes de Detroit sobrevivan no solo porque se trata de una industria que simboliza el liderazgo que tuvo EE.UU. en este sector en el pasado, sino porque además su quiebra dejaría sin empleo a más de un millón de personas.

Agregó sin embargo que si bien "el país no puede permitir que simplemente se desvanezcan", tampoco "puede seguir disculpando sus malas decisiones". Y reconoció la frustración de aquellos que están perdiendo sus empleos, o los perderán en el futuro, por "errores que no son suyos".

Como parte del plan que anunció ayer dándoles a ambas empresas más tiempo para resolver sus problemas, Obama incluyó una serie de medidas para convencer a los estadounidenses de que compren autos Made in USA fabricados por alguna de esta dos compañías. En primer lugar, todos los que compren un auto nuevo de GM o Chrysler entre el 19 de febrero y fin de año tendrán una reducción inmediata de impuestos. En segundo lugar, también habrá incentivos para todos los que cambien sus autos viejos por autos nuevos que sean, desde el punto de vista energético, más eficientes. Por último, el Estado emitirá garantías para los consumidores que tengan miedo de comprar un auto de GM o de Chrysler.

Obama anunció además la designación de Edward Montgomery, el viceministro de Trabajo, para que supervise los esfuerzos que están haciendo las dos compañías para evitar la quiebra. Su misión también incluirá la identificación de nuevas iniciativas para proteger a las comunidades golpeadas por la crisis de la industria automotriz.

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