Ultimátum: la OEA da 72 horas a los golpistas para devolver el poder

Lo decidieron por consenso los cancilleres americanos en una reunión extraordinaria. Si no, Honduras será suspendida. Roberto Micheletti, presidente de facto, desafió la resolución: "No estamos dispuestos a restituirlo. No podemos negociar."
La presión internacional para aislar a los golpistas que se apoderaron del poder en Honduras expulsando al presidente democráticamente elegido, Manuel Zelaya, está aumentando vertiginosamente a medida que crecen los temores de que intenten permanecer en el gobierno hasta las elecciones de noviembre.

La OEA emitió ayer una resolución condenatoria en la que dio a los golpistas 72 horas de plazo para restablecer el orden constitucional y restituir el poder a Zelaya. Si no lo hacen, Honduras será suspendida de la OEA. La resolución fue adoptada por consenso con el total apoyo de Estados Unidos cuya posición contra el gobierno de facto se ha ido endureciendo en las últimas horas.

Pero el mandatario golpista Roberto Micheletti desafió de inmediato a la OEA. "No podemos negociar nada. No estamos dispuestos a restituirlo, porque ha cometido delitos. Esperamos la comprensión y la rectificación de esos países que realmente sólo han escuchado una parte del problema'', señaló.

"El problema es que si logran permanecer hasta las elecciones de noviembre, no falta tanto, y luego eligen un presidente democráticamente, el panorama se complicaría mucho. Y hay otros países que podrían seguir el ejemplo", dijo a Clarín un funcionario de la OEA que participó en las negociaciones. "El temor es que si esto no se arregla ahora, ya no se arregla hasta las elecciones".

Esto explica por qué el martes el Banco Mundial y el BID suspendieron los créditos a Honduras, cuya situación económica es muy endeble debido a que no tiene acuerdo con el FMI. Pero eso no es todo. El Pentágono suspendió ayer todas sus actividades militares con Honduras "el tiempo necesario para estudiar la situación".

Nada puede ser más simbólico. La cooperación militar entre Honduras y EE.UU. fue muy fuerte durante la guerra de América Central, en los años 80, cuando tropas estadounidenses junto a militares argentinos entrenaban a las fuerzas hondureñas para luchar contra los nicaragüenses. Pero el muro de Berlín ha caído. Y los que antes eran aliados firmes de EE.UU. han pasado a ser el blanco de su preocupación debido al comportamiento antidemocrático que han demostrado en los últimos días al detener y expulsar a Zelaya.

Quizás los militares hondureños todavía no han comprendido cuánto ha cambiado EE.UU. con el presidente Barack Obama.

A pesar de las presiones que ha tenido por parte de representantes de la derecha conservadora, como Roger Noriega, (ex subsecretario para Asuntos Hemisféricos con George W. Bush) o la diputada cubana norteamericana Ileana Ros Lehtinen, que consideran que Zelaya fue el primero en violar la Constitución al intentar ser reelegido, Obama condenó el golpe, sin ningún tipo de ambigüedades y declaró que no reconocerán a otro presidente que no sea Zelaya.

Hoy en día, los militares estadounidenses están establecidos fundamentalmente en la base aérea de Soto Cano, ubicada a 80 km. de la capital Tegucigalpa. La llamada "Joint Task Force Bravo" forma parte del Comando Sur y, según el subsecretario para Asuntos Hemisféricos, Tom Shannon, participan fundamentalmente en la lucha contra el narcotráfico y ayuda humanitaria.

Washington anunció que por el momento no retirará su embajador de Tegucigalpa. Un funcionario norteamericano que pidió el anonimato dijo a la prensa que "en este momento es importante la presencia del embajador para involucrarse con la sociedad civil" y que "en el siglo XXI un golpe como éste no dura mucho", sobre todo cuando existe "una abrumadora oposición en el mundo, especialmente en la región".

Tras el ultimátum, el Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, aclaró que la gestión de la organización abarca "la restitución del presidente democrático sin condiciones" pero no incluye otro tipo de negociaciones.

Nombrado presidente de la Asamblea extraordinaria de cancilleres a pedido de México, el canciller Jorge Taiana, trabajará codo a codo con Insulza para mantener la presión internacional. De hecho, una vez más Argentina demostró ser capaz de tener iniciativa en el seno de la OEA. En San Pedro de Sula, Honduras, durante la Asamblea anual de la OEA, el canciller Taiana y el embajador argentino, Rodolfo Gil, fueron los promotores más importantes de la idea de distinguir entre la derogación de la resolución que suspendió a Cuba de esta organización, de su efectivo reingreso a la OEA. Esta distinción fue lo que posibilitó la adopción de una resolución que todo el mundo pudo apoyar y la sanciones contra Cuba fueron levantadas.

En el caso de Honduras, Gil fue el primero en plantear la adopción de una resolución que incluyese un ultimátum. El martes, al aceptar la presidencia de la asamblea, Taiana propuso además que se aplique la Carta Democrática si las negociaciones fracasan

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