Las últimas víctimas de una campaña despiadada

Los contratistas, responsables de la recolección del 75 por ciento de la cosecha, terminan la temporada con fuertes pérdidas en sus ingresos por la baja en los precios de sus servicios y los menores rendimientos
Son las últimas víctimas de una de las peores campañas agrícolas, que dejó por la sequía y la política de intervención del Gobierno en el sector un triste saldo: 30 millones de toneladas menos de producción. Los contratistas, responsables de la recolección del 75% de la cosecha y la compra de entre el 60 y el 70% de la maquinaria agrícola, están contabilizando sobre el cierre del ciclo 2008/2009 un quebranto contundente. Por los menores rindes, la disminución en más de 3 millones de hectáreas en la superficie a trabajar en todos los cultivos y el fuerte ajuste en el precio de sus servicios, cierran la campaña con un 50% de caída en sus ingresos. Pero tienen un endeudamiento de US$ 300 millones por créditos tomados por la compra de máquinas y esta campaña tuvieron que salir a trabajar con costos mayores que en 2008.

"Para poder trabajar se ha cobrado en forma general un 30/40% menos que en la cosecha anterior y con un costo mayor que ronda el 24% (promedio), pero hubo menos trabajo en un 40%", comentó Norberto Ferrucci, secretario de la Federación Argentina de Contratistas de Máquinas Agrícolas (Facma). Jorge Scoppa, presidente de Facma, no tiene dudas del impacto de ese cóctel. "Este año, hay un 70% de los contratistas que pierde dinero o apenas cubre los costos", señaló. Sólo de cosecha, se calcula que en la Argentina hay 10.000 contratistas, alrededor de 3500 de ellos están en Facma.

Estos actores, que se desplazan cientos de kilómetros de Norte a Sur, comenzaron mal con el trigo y ahora terminan con igual suerte la soja. Como todos los años, para esta campaña Facma publicó una lista de precios orientativos para la prestación del servicio. Esta vez, con un rinde de 10 de quintales la base mínima fue 189,6 pesos por hectárea. No obstante, aún sobre esta base terminaron cobrando un 30% menos. En tanto, para un rinde promedio de 24 quintales el valor orientativo fue 225,1 pesos por hectárea, pero ese nivel quedó lejos para muchos de ellos.

Al fijarse un determinado precio el contratista puede trabajar, afrontar sus costos y amortizar su máquina, algo que le lleva cinco años, en promedio. En 2007 se invirtieron en la Argentina US$ 1200 millones en maquinaria, y los contratistas gastaron por su cuenta más de US$ 650 millones, US$ 300 millones de ellos con créditos a cuatro o cinco años en cuotas semestrales. Hoy deben amortizar 80 millones de dólares cada semestre.

"Estamos complicados por la depresión del precio (del servicio) y un 30/35% más de costo; el gasoil, por ejemplo, pasó de 2,20 pesos del año pasado a 2,80 pesos ahora", comentó Claudio Castelli, un contratista que por estos días está trabajando en Pampa del Infierno, Chaco. Tiene dos cosechadoras de 25 pies de corte, dos tractores con sus tolvas y dos camionetas. Según Castelli, por su servicio debería haber recibido más de 200 pesos por hectárea. No obstante, cobró un promedio de 145 pesos por hectárea. Según el contratista, que desde el 15 de marzo está recorriendo el país cosechando, su gasto este año, por 45 días de recolección, ronda los 187.000 pesos. Esto se desagrega, entre otros rubros, en 73.900 pesos de gasoil (26.400 litros), $ 60.000 de sueldos y cargas sociales a cuatro empleados, 5000 pesos de comestibles, 3500 pesos del seguro de la maquinaria, 8000 pesos de mantenimiento de los equipos -sin roturas importantes-, 35.000 pesos de traslado de la maquinaria (para un recorrido total de unos 4600 kilómetros, ida y vuelta en carretones, ya que antes de Chaco también cosechó en Córdoba).

"Termino mal"

"Con estos números termino mal", señaló Castelli. Los costos definidos no incluyen el pago de Ganancias, ingresos brutos, amortización de los equipos ni el reacondicionamiento de la cosechadora. Si se incluyen todos esos rubros, el costo sube. Ante un escenario complicado, según Scoppa entre un 50 y un 60% de los contratistas podrían tener problemas para pagar la cuota de sus máquinas. Facma habló con directivos del Banco Nación, entre otras entidades, y logró el compromiso para que en sus filiales los gerentes comiencen a analizar con cada contratista su situación particular para encontrar una solución. En este contexto, Miguel Griffa, contratista de siembra y cosecha, dijo a LA NACION que el mes próximo debería pagar una cuota de 85.000 pesos por una cosechadora, pero afirmó que está esperando "alguna refinanciación para poder cumplirla".

Omar Vaudagna, oriundo de San Vicente, Santa Fe, está cosechando en Tucumán y Jujuy. Como otros contratistas, relató lo que ocurre en el sector. "Estamos haciendo un 65% de lo que se hacía otros años", indicó. Vaudagna posee tres cosechadoras, una de ellas con crédito. Cree que va a "estar justo" para pagarlo. Pensaba cambiar otra cosechadora, que tiene 12 años, pero no lo va a hacer. Por cierto, ha sido una campaña llena de desafíos. Mario Arias, contratista de Coronel Pringles que está cosechando en Trenque Lauquen, señaló que no sabe todavía a qué valor va arreglar el precio. "Pero ya llevo gastados más de 40.000 pesos en gasoil", remarcó.

Complicados

En líneas generales, todos los contratistas coinciden en que no cubrieron los costos. Gustavo Marinacci, que colabora con el asesoramiento de quince máquinas de los socios de la Cooperativa Agrícola y Ganadera de Saladillo, hizo un cálculo: una máquina de 25 pies de corte que este año trabajó 1200 hectáreas, en promedio, tuvo un costo de cosecha de 155,64 pesos por hectárea. Con los contratistas cosechando sojas de 700 kilos en Saladillo y cobrando 110/120 pesos por ha, la amortización de la maquinaria se hace más pesada.

"A siete años, sólo de amortización de la máquina el costo es de 50 pesos por hectárea (para ese equipo de unos 800.000 pesos)", graficó. Desde Córdoba, Enio Ferrero, presidente de la Asociación de Trilladores del Centro de esta provincia, contó que los precios estuvieron por la mitad y que el trabajo se redujo en una proporción similar. "Se cobró de 120 a 180 pesos por hectárea, contra 240/250 pesos (de la última campaña)", sostuvo. Ferrero cree que podrían haber casos de contratistas que vendan una máquina para mantener parte del capital.

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