La última zafra sólo dejó heridas

Con las dos generadoras de empleo más importantes -el ingenio y la curtiembre- paralizadas, Las Toscas vio cambiar en poco tiempo su situación. De pleno empleo a principios del año pasado, a esta dura realidad de nuevos “sub” y desempleados.
El ingenio Las Toscas es un vetusto conjunto de chapas oxidadas. Nacido en 1885, viene arrastrando penurias en las últimas décadas, con varios cambios de manos, interrupciones, despidos, cierres, reaperturas. Hay tradición cañera en la zona y en consecuencia, año tras año, alguien viene a poner en marcha las viejas máquinas y a prometer pagos. Este año no fue diferente. Sólo que la caña recibió dos golpes muy duros: heladas y sequía.

La zafra del año pasado fue corta, pero alcanzó para que los productores del lugar, por proximidad y pertenencia, igualmente entregaran su rendimiento al ingenio local, en vez de al ex Arno (hoy Inaza), en la cercana Villa Ocampo.

Gente de Tucumán alquiló las instalaciones y “se hizo cargo” de la zafra. Pagaron algo al principio pero se fueron con la caña y sin pagarle un peso a nadie: ni a contratados, ni al personal estable ni a los productores que les entregaron la caña. Una estafa, lisa y llana.

Desde entonces, están tratando de citarlos para que cumplan o respondan con su patrimonio ante los muchos damnificados.

En noviembre, cuando ya se hacía evidente que nadie iba a pagarles, los empleados y sus familias cortaron la Ruta 11, como una forma desesperada de llamar la atención a las autoridades.

Había y hay 267 empleados sin cobrar, además de los productores y proveedores. En sueldos, se habla de unos 700.000 pesos y una suma similar que se adeuda a los productores, muchos de ellos pequeños, que están en estado de quebranto.

Los que se fueron “debiendo quedarse” responden a la empresa “Agronegocios El Piracuacito SRL”, con sede en Tucumán y cuyo socio gerente es el ingeniero Alfredo Terán.

A los empleados -que mandaron incluso una delegación a Tucumán- les cuesta mucho reunirse, juntar dinero y contratar abogados, y reclaman del gobierno provincial, que posee otras herramientas, que haga comparecer aquí a los responsables de la estafa.

En medio de ello, entregó bolsones y pactó una suerte de subsidio en cuotas para esos desempleados, aunque aclararon -con toda razón- que no pueden hacerse cargo de deudas de privados.

Si el presente es preocupante, mucho más lo es el futuro, por cuanto si bien habría interesados en comprar el ingenio, no aparece el título de propiedad. Mientras tanto, Las Toscas sangra por las heridas que le dejó la última zafra...

Pueblo Nuevo

Es la denominación que recibe el populoso barrio de Las Toscas ubicado en el suroeste de la localidad. Tiene una única calle larga de ripio a cuyos costados se alternan casas, de cemento aunque humildes la mayoría. Hay muchos quioscos y negocios modestos. “Son las mismas moneditas que van de acá para allá. Nadie se va a hacer rico”, comenta una mujer del barrio.

“Donde todos los hombres están sentados a la sombra”, es la respuesta lacónica de un poblador cuando pedimos referencia del lugar. Es que entre Arlei y el ingenio, hay en la zona por lo menos 800 familias desempleadas y muchos de ellos habitan aquí.

Por lo mismo, no es raro ver cómo cuando el fuerte sol norteño afloja, bien tarde, se arma un picado en que se mezclan fornidos y sufridos zafreros con los pibes del barrio.

“De acá no va a salir ningún buen jugador”, comenta un vecino con resignados años encima. “Acá no hay lateral, ni foul, ni fuera de juego, ni árbitro ni nada. Cada cuál juega como quiere”, opina y se ríe.

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