Última oportunidad para la paz en GM

La extensión de la conciliación obligatoria pospuso la definición. Hay acusaciones cruzadas. Si no acuerdan, Smata tomará la planta.

El fin de año no tiene medias tintas en el conflicto de General Motors: si en la reunión de mañana a la tarde no se firma un acuerdo, el sindicato Smata tomará la planta automotriz de Alvear el 5 de enero. El Ministerio de Trabajo de la Nación convocó a este encuentro clave, luego de la última extensión impuesta a la conciliación obligatoria.

El secretario provincial de ese gremio, Marcelo Barros, le aseguró a Crítica de Santa Fe que es “optimista” con respecto a que puedan zanjarse las últimas diferencias con los representantes de la firma, pero reconoció que “puede pasar cualquier cosa, como ya ocurrió el jueves de la otra semana, cuando estaba todo acordado a las 22 pero ellos se fueron, hablaron por teleconferencia con los jefes en Detroit (sede de la firma en Estados Unidos) y a las dos horas volvieron y patearon el tablero”.

La última traba que surgió entre las partes radica en que el sindicato acusa a la empresa –que ya dio marcha atrás con los 436 despidos que originaron el conflicto hace dos meses– de no querer renovar 39 contratos laborales. El gremio se opone a lo que consideran “una selección caprichosa”. Barros planteó: “Queremos a todos los empleados adentro y después negociar una reducción de la jornada o rotaciones de horarios”.

A más de uno le sorprendió la actitud del gremio, que luego de lograr varias conquistas en este proceso, volvió a correr la raya un paso más lejos. Una visión que no sólo expresan desde la empresa. El propio ministro de Trabajo de la Nación, Carlos Tomada, quedó en off side al anunciar a principio de mes un acuerdo que finalmente no se concretó. Quienes siguieron de cerca todo el proceso no terminan de entender algunas actitudes del sindicato y señalan que además de los puestos laborales está en juego “la política interna del gremio”.

Barros, por su parte, aseguró: “Pareciera que el problema con la empresa es ver quién gana la pulseada, quien tiene más poder. Pero a nosotros no nos interesa eso, sino que todos puedan volver a trabajar de una vez”.

La solución posible. En este tramo final de la negociación existe la posibilidad de que las partes se junten en privado este fin de semana para destrabar este último punto que frenó el acuerdo. Smata podría ceder y permitir que a entre 10 y 15 contratados no se les renueve el vínculo, pero con la condición de que queden en lista de espera para volver a ocuparlos cuando se reactive la producción.

Esa sería la clave para que mañana a la tarde, ante los representantes de la cartera de Trabajo de la Nación, se firme el acta acuerdo luego de más de 70 días de negociación. De lo contrario, advirtió Barros, el próximo 5 de enero cuando finalice la parada técnica de la planta, los trabajadores tomarán las instalaciones. En algo están todos de acuerdo: esta semana se termina el plazo.

El conflicto en GM comenzó el 17 de octubre cuando la automotriz envió 436 telegramas de despido a sus trabajadores. Desde esa fecha, el gremio insiste con frenar cualquier cesantía y, en cambio, establecer un régimen de reducción de jornadas o suspensiones rotativas entre el total de 2.200 operarios que tiene la planta.

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