La última batalla del año

Por Jorge Rosales

Oficialismo y oposición no se dan ventajas en la disputa por el control del poder, y no han aflojado, siquiera, durante las fiestas de fin de año. Con la mente puesta en marzo, más que en enero, kirchneristas y antikirchneristas vivirán 72 horas de fricción, como ocurrió en la antesala de la derrota oficialista en la Cámara de Diputados por el control de las comisiones.

Ahora lo que está en el centro de la disputa es quien tendrá la última palabra frente a los decretos de necesidad y urgencia (DNU) en el Congreso. La sospecha de la oposición es que a partir del cambio de fuerzas en el parlamento el Gobierno apelará a los DNU con mayor frecuencia. Pronostican un escenario pintado de decretos y vetos.

La comisión que tendrá que controlar el uso (y abuso) de los DNU quedará empatada en ocho miembros por bando, si el kirchnerismo se niega a cederle más espacio a la oposición. Un menú perfecto para el Gobierno.

La presentación de hoy en la Justicia de Pro y la Coalición Cívica para frenar el decreto que autoriza la utilización de fondos del Banco Central como garantía de pago de la deuda de 2010 termina de configurar el nuevo escenario de aquí hasta 2011. La pulseada política se dirimirá en los tribunales, donde han comenzado a olfatear que la Argentina pudo haber ingresado a vivir otro final de época, en este caso kirchnerista. No le hace nada bien a la política cuando los jueces son quienes deben resolver lo que los políticos no quieren o no pueden por sus disputas de poder.

Serán tres días que marcarán a fuego el derrotero que seguirá la política durante 2010.

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