Tuvieron que desmentir dos veces la salida de Echegaray

Tuvieron que desmentir dos veces la salida de Echegaray
Las explicaciones que había dado el titular de la AFIP sonaron inverosímiles. Nadie cree que haya desconocido el operativo con 200 inspectores en la calle. Ayer circuló todo el día el rumor de su renuncia. Dicen que Cristina lo apoyó.
Como reflejo del clima enrarecido que rodea a la gestión oficial, el Gobierno ayer tuvo que salir a desmentir dos veces la renuncia de Ricardo Echegaray a su cargo al frente de la AFIP. Fue un día después de que el organismo recaudador movilizó 200 inspectores a la puerta de Clarín en un inusual operativo de fiscalización y sobre el cual su titular dijo que no lo había ordenado y que se enteró del hecho por las noticias en Internet.

El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, fue quien ayer tuvo que hacerse cargo del operativo de sostenimiento de Echegaray en su puesto. Después de las explicaciones poco convincentes que ofreció el jueves, ayer suspendió todos los procedimientos de fiscalización que tenía previstos en el marco de la ofensiva iniciada desde que el 31 de agosto cerró el plazo para ingresar al régimen de blanqueo.

"Echegaray no fue el que ordenó la operación en Clarín", lo respaldó Fernández. Así no hizo más que repetir el argumento con el que Echegaray se desligó del operativo el mismo jueves, incluso a riesgo de afectar su propia imagen al frente del organismo.

Ese no fue el único argumento con el que, casualmente, coincidieron el jefe de Gabinete y Echegaray con un día de diferencia. Fernández también repitió que "se separaron del cargo a los responsables de esa acción", aunque por el momento sólo habrían sido sometidos a sumario.

Ayer fue una tarde plagada de versiones que daban como inminente la renuncia del funcionario de la AFIP. Parecía una consecuencia lógica luego de tener que justificarse diciendo que se le habían sublevaron los directores. Pero desde el propio organismo se encargaron de dejar trascender que la presidenta Cristina Kirchner llamó a Echegaray por teléfono para darle respaldo. Fuentes gubernamentales confiaron que no hablaron directamente de la dimisión, pero el llamado de la Presidenta fue un gesto político de ratificación. "Está todo bien", le habría dicho la Presidenta al ultrakirchnerista jefe de la AFIP antes de cortarle, sin que hubiera salido de su boca la palabra "renuncia".

El primero en hablar de su renuncia fue el propio Echegaray, el mismo jueves del operativo de intimidación a este diario. Cuando esta cronista lo visitó a última hora en su despacho le preguntó si pensaba en renunciar ya que había directores que no le respondían. Y él mismo lo negó diciendo que "soy parte de un proyecto político y de este Gobierno".

Igual, el vocero del recaudador nacional, Pedro López, desmintió "rotundamente cualquier posibilidad de que Echegaray se aleje de su cargo".

Así, desde la usina gubernamental volvieron a machacar oficialmente con una explicación que ayer sólo había circulado como trascendido: "La orden no fue de Echegaray sino de alguien que se tomó el trabajo de hacerlo para perjudicar al Gobierno". Y fue por más: "Acá hay una operación que alguien ha financiado con la intención de poner al Gobierno como si estuviera presionando" a Clarín.

Y advirtió en tono amenazante: "Nosotros nos ocuparemos de buscar la vuelta y descular quién fue realmente el responsable".

"Sería poco inteligente creer que el Gobierno sería tan tonto como para poder mandar una inspección de estas características que le permita a Clarín poner la tapa que puso hoy (por ayer)", señaló Fernández.

De todos modos, el intento de instalar la sospecha de que el autor intelectual del operativo fue un miembro "infiel" de la AFIP que buscó desprestigiar al Gobierno, sonó tan poco convincente como la historia de que Echegaray y Aníbal Fernández se enteraron del mismo leyendo los portales de Internet.

Por eso, todos los pronunciamientos que se conocieron ayer desde ámbitos políticos y empresarios se solidarizaron con Clarín y cuestionaron al Gobierno por su política de confrontación con quienes no comparten sus puntos de vista. Todos los antecedentes en este sentido le restan veracidad a los argumentos oficiales.

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