El turno de los gobernadores

Por Jorge Rosales

A medida que avanza el calendario y las elecciones de octubre aparecen en el horizonte, los gobernadores comienzan a sentir un cosquilleo por la espalda: en pocos meses sus administraciones serán sometidas al escrutinio de la ciudadanía y la suerte de muchos de ellos que militan en el oficialismo estará atada a la cercanía o distancia que desde ahora en adelante mantengan con la Casa Rosada. Para los de la oposición el campo parece más llano, pero deberán hacer un esfuerzo colosal para poder gobernar en tiempos de miserias económicas. El santafecino Binner, que aspira a liderar a la oposición en 2011, lo entendió y ha tomado la delantera para mostrar un rostro más combativo frente al Gobierno. Ahora ha levantado la voz para aliviar el peso de la crisis.

En el oficialismo lo comprendió el cordobés Juan Schiaretti, que se acerca y se aleja de los Kirchner según sus necesidades inmediatas. Pero no pierde pisada a las encuestas que muestran un descenso en las encuestas en la provincia mediterránea de la aceptación popular del matrimonio presidencial. Córdoba es un distrito donde la evolución de la crisis del campo será clave para quien pretenda alzarse con el triunfo electoral en octubre. Sin romper los puentes, Schiaretti ayer fue crítico de la gestión de los Kirchner. El necesita del oxígeno de la Casa Rosada para poder llegar en una posición expectante octubre.

Otro que comprendió el mensaje es Daniel Scioli. El problema de la inseguridad creciente en la provincia, en particular en el conurbano, será para él tanto o más importante que la suerte de la economía. Eso explica la reacción frente a las críticas del juez de la Corte, Eugenio Zaffaroni.

La presión sindical para que haya aumentos salariales acordes con la variación de los precios de los supermercados y no con el índice dudoso que elabora el Indec regenteado por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, tendrá esta semana un capítulo casi definitorio. Será fundamental la reunión de mañana en la CGT para la pulseada con los empresarios. El Gobierno ha puesto en marcha todos los mecanismos de seducción económica para convencer al poderoso líder de la central sindical, Hugo Moyano, que más allá de la retórica es necesario poner un techo "razonable" a las exigencias gremiales de ajustes salariales. Una nueva regulación para el traspaso de obras sociales de parte de los trabajadores en relación de dependencia espera la firma presidencial.

Será esta otra semana en la que el Gobierno tendrá que lidiar con una economía frenada por la crisis, el creciente malhumor en el campo y los reclamos sindicales como marco. Un cóctel pesado para un Gobierno que se hizo fuerte en tiempos de bonanza.

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