Sin turistas y con la gente encerrada en sus casas, México sufre y se aisla

Las calles están vacías y los negocios cerrados. Decretaron asueto hasta el 5.
¡Chíngale! Ni los tacos nos han dejado". La queja se escuchó ayer a la noche cuando los relojes marcaban las once y encontrar un restaurante abierto era una misión imposible en el DF. La ciudad era un espectro. Las calles estaban semioscuras sin las luces de los restaurantes, que tienen prohibido abrir para impedir que se junte gente y este nuevo virus de la gripe porcina se propague. "Chíngale, ni los puestitos de tacos". El DF está casi paralizado y la economía mexicana ya padece también los síntomas graves de la epidemia.

La noticia sobre que la Organización Mundial de la Salud (OMS) elevó el alerta a 5 de la escala de seis -un nivel histórico- llegó a la tarde cuando la ciudad se hervía en silencio. Casi sin tránsito, la gente trata de no salir de sus casas pero aprovecha las radios y los medios para opinar e incluso acusar de que todo esto es un complot contra México. Anoche, el gobierno decretó que se cierra la administración pública hasta el 5 de mayo. Solo quedarán funcionando hospitales, supermercados, aeropuertos y transportes.

Uno de los pocos que se atrevieron ayer a salir fue Ricardo Carlos Prigolini, un "argemex", dueño de un pequeño restaurante. Protestaba bajo el símbolo de la capital azteca, el Monumento al Angel de la Independencia. Estaba junto a otros dueños de bares en señal de protesta. "Pedimos que las medidas sean coherentes. Sólo afectan a este sector que tiene 450 mil empleados. Tenemos gastos fijos que pagar y el gobierno no hace nada. Pedimos una ayuda. Un gesto a los partidos políticos que donen fondos que tienen preparados para las próximas campañas para las elecciones del 5 de julio".

La voz de Prigolini no era la única. México se va aislando con la cancelación de vuelos y reservas de turistas. El virus A/N1H1 agravó los síntomas de una economía que era de las más pujantes, pero que la crisis financiera mundial había afectado. Tres economistas consultados por Clarín calculaban ayer que el Producto Bruto Interno bajará un 3.7 por ciento con esta alarma sanitaria. La Cámara Nacional de Comercio de la Ciudad de México calculó que el colapso financiero significa una pérdida de 55 millones de dólares diarios, equivalentes al 36% del valor de la actividad económica local.

Pero la ciudad de las caras azules -por el color de los barbijos- todavía mantiene en movimiento su columna vertebral. El gusano anaranjado -como se llama al metro- sigue en funcionamiento a pesar de las críticas de muchos. Por allí diariamente viajan 5 millones de personas y al que baja sin barbijo se lo considera un suicida. El virus se puede trasmitir a través de un estornudo de alguien contagiado o cuando se toca una superficie después de que pasó el enfermo. Por eso recomiendan lavarse las manos seguido.

Los taxis y micros sienten las medidas para evitar que la epidemia se desborde. Ayer, les ordenaron a los choferes usar barbijo y guantes de látex.

"Nos quitarán cinco días de sueldo sino lo hacemos", le decía a Clarín un taxista que sufría los casi 30 grados con el barbijo y unos guantes improvisados de lana. A los conductores de colectivos se les quitará el micro como castigo.

Las nuevas medidas llegan porque los casos siguen. Las cifras oficiales confunden a todos. Las ruedas de prensa son caóticas con gente sumando y restando como alumnos de una primaria.

La del martes a la noche provocó un revuelo cuando el secretario de Salud, José Angel Cordova, anunció que sólo siete de las muertes anunciadas habían sido por causa de la influenza. En otros 26 se demostró que habían tenido contacto con el nuevo virus. Eso alcanzó para que varios se preguntaran: "¿todo esto por siete muertos?"

Sin escuchar que había 152 decesos en estudio. Porque todavía no están determinadas las causas y las partidas de defunción dicen muerte por neumonía atípica. Cordova no pudo anunciar lo que quería: que las muertes habían bajado. Por día mueren unas 7 personas de neumonía atípica -dijo el funcionario- algo que no es natural en esta época del año y, por lo tanto, son sospechosas. Pudieron haber originadas por el virus que jaquea a México.

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