Turistas muy ahorrativos, estadías cortas y polémica por los resultados del balance oficial.

Desde las oficinas de turismo de Pinamar y Punta del Este insisten en que hubo más gente que en enero de 2008, y que los resultados fueron positivos, pero muchos empresarios no concuerdan. Polémica por mediciones inexistentes o poco confiables. “A veces sí inflan los números”, aseguran por lo bajo. Mar del Plata lució playas repletas y turistas gasoleros. La segunda quincena se presenta mejor. En todos los casos, se alquilaron menos carpas y departamentos, y el consumo se retrajo hasta 25%, pese a que muchos precios fueron rebajados. Hubo 20% más de argentinos en el sur de Brasil.
Estadías más cortas, fines de semana repletos y una fuerte retracción del consumo, que rondaría el 25%, según comerciantes y funcionarios que lo reconocen por lo bajo. Estas fueron las características de un comienzo de temporada irregular, sacudida por los vaivenes económicos mundiales.

Según los datos oficiales, los distritos de la Costa atlántica habrían recibido la misma cantidad o incluso más turistas que en 2008, pero la mirada de los comerciantes no es la misma y abren la polémica sobre el balance de esta primera quincena y las perspectivas para la segunda.

“La crisis se transporta a los turistas, no gastan tanto, son ahorrativos. Nosotros nos basamos en los alojamientos e inmobiliarias, y la primera quincena fue muy buena; si la gente compra menos no es algo que podamos impulsar”, dijo a PERFIL Germán Pérez, secretario de Turismo bonaerense.

Pero no hay números finales, sino aproximaciones. Oficialmente, las secretarías de Turismo de los balnearios se mostraron reticentes a dar datos tanto de esta primera quincena como de la del año anterior. En un país donde las estadísticas escasean y muchas veces se falsean, los cambios de gobierno suelen ser una buena excusa para eliminar toda información anterior. En Pinamar, debido al estrepitoso cambio de intendente y la puja política que aún continúa, “las cifras de este año estarían distorsionadas”, según aseguran fuentes del sector.

Lo cierto es que abundan las estrategias de los comerciantes para lograr ventas, en una temporada que algunos diagnostican como “floja” en relación con los últimos años. Descuentos por pago con tarjeta, promociones, rebajas y hasta días de regalo son algunas de las tácticas que abundan en el sector inmobiliario y en los balnearios.

Pinamar. En el lugar elegido por la clase media alta, a diferencia de otros años, se optó por estadías más cortas, porque los precios, a pesar de bajar un poco, se mantuvieron altos.

Este año, el verano empezó recién después del 15, cuando comenzaron a verse los primeros signos de movimiento, aunque no como en las buenas épocas. Pero para los comerciantes fue una de las peores temporadas. “Tuvimos que trabajar el doble para facturar lo mismo”, sintetiza Mike Cameroni, uno de los relacionistas públicos más conocidos de Pinamar. Su opinión es compartida por muchos empresarios.

Rosa Boero, directora de Turismo del balneario, insiste en que el balance fue positivo. “La gente se concentró mucho los fines de semana, trabajamos con un público que no desistió de las vacaciones, el ahorro se notó en gastronomía y entretenimiento”. Además, hubo una fuerte recesión en los balnearios, ya que el alquiler de carpas promedió 64% contra el 85% del año pasado. “Aunque funcionamos muy bien, tenemos entre 30% y 40% menos de facturación”, coincide el dueño de La Confederada, un restó gourmet de Cariló que por la baja en la recaudación decidió no abrir los mediodías.

En las salidas nocturnas también se notó una merma: “Si bien se mantuvieron muchos de los auspiciantes del boliche, en promedio vamos a cerrar 35% más abajo que la temporada pasada”, reconoce Gustavo Palmer, uno de los dueños del Ku.

Mar del Plata. La situación en la Ciudad Feliz es más auspiciosa: más o igual cantidad de gente, pero menos gastos, lo que enoja a los comerciantes por la caída de las ventas. Según el Ente Municipal de Turismo de Mar del Plata –EMTUR–, la cantidad de visitantes subió 3% en relación con la primera quincena del año anterior. Pero la ciudad balnearia ofrece aún casas y hoteles sin ocupación y playas que sólo explotan los fines

de semana.

Las inmobiliarias debieron bajar los alquileres y regatear ante la insistencia del turista para no gastar de más. Miguel Angel Donsini, titular del Colegio de Martilleros, sostuvo que “los primeros días de enero hubo un aumento del 10% en los precios de los departamentos, pero se diluyó. Los costos se pelearon y las inmobiliarias los bajaron”.

Con las carpas sucede lo mismo: la Bristol, colmada por turistas, contrasta con los desolados corredores del balneario del renovado Hotel Provincial.

Los encargados de los paradores de las playas del sur reconocen que diciembre fue mejor que enero: “Cerramos con 20% más de ocupación que el año pasado, producto del fin de semana largo que coincidió con las fiestas. Sin embargo, la primera quincena estamos en los mismos números que en 2008”, sostuvo Jorge Luis González, de La Caseta.

Punta del Este. Cuando todos se prepararon para una temporada de lamentos y números rojos, el Este obtuvo oxígeno. Sin datos oficiales, las autoridades de Maldonado esperan recibir durante toda la temporada estival a 500 mil visitantes, pero aseguran que en comparación con la primera quincena de 2008, este año hubo 10% más de visitantes, aunque menos argentinos. Pero en los números de la discordia, no todos confirman el optimista discurso oficial. “Fue una quincena razonablemente mejor de lo esperado”, aseguró el gurú inmobiliario Antonio Mieres. “Hubo una merma con respecto al año pasado y al anterior. Los números hablan por sí solos y nosotros estuvimos casi 60% abajo”, agregó.

Según las cifras que el mercado hotelero acercó a PERFIL, la ocupación tocó un techo del 90 por ciento durante la primera quincena. Pero este año no hubo colas en los restaurantes, ni shows internacionales, y las fiestas y los eventos se adelantaron para perderse sin pena ni gloria. De todas formas, son sólo estadísticas para un lugar que no deja el glamour, ni siquiera con la crisis como estrella.

Informes: Juan Crus Sanz desde Punta del Este, Rosario Ayerdi desde Mar del Plata y Lucas Morando desde Pinamar.

Más argentinos a Brasil

El sur de Brasil volvió a ser uno de los destinos favoritos de los argentinos, que en muchos casos prefirieron pasar sus vacaciones cerca de los morros en lugar de en la Costa atlántica. A pesar del cambio desfavorable, los precios suelen ser más económicos en comparación con los lugares más top de la Argentina y Uruguay. Fuentes del sector hotelero aseguraron que este año hay 20% más de argentinos en los balnearios brasileños, en relación con el año pasado. El ahorro también es en Brasil la característica principal del turista, que consume poco y compra comida en supermercados. No es como antes de la devaluación, cuando los argentinos copaban masivamente las playas brasileñas y gastaban sin control porque el cambio era favorable. Según datos de la Embajada de Brasil, en 2001 viajaron a Brasil 1.400.000 argentinos, número que cayó a la mitad con la crisis de 2002 y que luego comenzó a estabilizarse. Este año, desde el Sindicato de Hoteles, Restaurantes, Bares y Afines de Florianópolis, afirmaron que superaron las expectativas que tenían para la primera quincena. Las playas de Florianópolis más elegidas fueron Praia dos Ingleses, en el norte de la isla, Cachoeira do Bom Jesus, Ponta das Canas, Lagoinha y Praia Brava.

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