Turismo, tradición y cerveza en San Patricio

Turismo, tradición y cerveza en San Patricio
Unas 5000 personas asistieron a los festejos; hubo controles de alcoholemia, cortes de calles y algunos incidentes
Litros de cerveza, cerca de 5000 personas circulando de bar en bar y bebiendo en la calle, argentinos regateando los precios de las bebidas, extranjeros tomándose fotos con cada morocha o rubia que pasara a su lado, sombreros verdes gigantes y rostros tatuados con tréboles. Todo eso se pudo ver ayer en el Bajo porteño, donde ocurrieron los festejos del tradicional Día de San Patricio, festividad irlandesa que aquí se celebra en un sector de la ciudad donde se concentran numerosos bares de ese origen.

Un desfile organizado por la Asociación Argentina Irlandesa, realizado ayer por la tarde, y el epicentro de la fiesta, en Marcelo T. de Alvear y Reconquista, a partir de las 18, fue el motivo de cortes de calles y un fuerte operativo de control de alcoholemia en la zona por parte del gobierno porteño.

Por la tarde, en Arroyo y Suipacha, la música en vivo de un gaitero irlandés encabezó la primera edición de un desfile de ese tipo en el país, organizado por la Asociación Argentina Irlandesa, que contó con el apoyo del gobierno porteño y con la presencia de funcionarios de la embajada de Irlanda.

La plaza San Martín fue el lugar elegido para montar un escenario en el que cientos de personas disfrutaron de bailes típicos a cargo del grupo de baile Celtic Argentina.

"Entre tanto festejo en los pubs, esto se estaba convirtiendo en una fiesta de la cerveza y se perdía la tradición cultural de Irlanda", dijo a LA NACION el presidente de la Asociación Irlandesa Argentina, Jorge Mackey.

A las 18, comenzó la fiesta en el Bajo. Por eso se interrumpió el tránsito en buena parte de Reconquista, de Marcelo T. de Alvear y de Paraguay.

Como parte de los operativos, el Ministerio de Justicia y Seguridad porteño instaló 12 puestos de control de alcoholemia, cada uno con tres agentes del Cuerpo de Tránsito y un policía. Pero los controles también tuvieron lugar en algunos pubs, como Porto Pirata, donde quienes habían llegado en auto podían comprobar su estado luego de poner un peso en una máquina especial y soplar en una pipeta. El resultado aparecía en una pantalla.

A eso de las 21, y ante la mirada tranquila de los policías, unos jóvenes trepaban las flamantes farolas ubicadas en Reconquista y Paraguay mientras eran vitoreados por cerca de las 2000 personas que los rodeaban. "Lo peor es que se caigan y se rompan la cabeza, ¿pero qué vamos a hacer: sacarlos y que armen más lío?", comentó uno de los uniformados a LA NACION.

Como no había baños químicos, chicas de la guardia civil recomendaban a otras jóvenes que se acercaran a la estación de servicio de la avenida Córdoba y Alem. En tanto, no pocos hombres usaban las calles como baños públicos.

Cuatro jóvenes con pelucas y la cara pintada de verde llegaron en colectivo desde Hurlingham. "Es el cuarto año seguido que venimos y cada vez está mejor", gritaban, mientras levantaban sus vasos.

Entre los consumidores más voraces se destacaban los extranjeros, que se sentían como en casa con tanto pub europeo y cerveza. "Estamos viajando por Sudamérica y escuchamos que en la Argentina hay un festejo muy grande de san Patricio, así que arreglamos las fechas para estar acá", dijo Amanda Kelly, una joven irlandesa.

San Patricio fue un obispo nacido en Escocia en el año 387, que convirtió a Irlanda en una nación católica. Murió el 17 de marzo del año 461, de ahí que se lo recuerde ese día.

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